bonachón

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  • adjetivo

Sinónimos para bonachón

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
En sus manos, en su cuerpo y en sus palabras, los tambores dejaban de ser objetos: “Ellos tienen sexo y tienen edad: hay negras vanidosas, presumidas, flacas, divinas; hay negros gordos, bonachones; hay ancianos sabios, blandos, dóciles… Un tambor es un ser herido, parte de dos seres vivos, muertos y mutilados por un semejante al que lo va a tocar” (…) “Necesitas establecer una relación afectivo- pasional, el tambor siente esa relación sincera, honesta de verdad”.
No obstante, dentro de la filmografía nacional existen cintas en las cuales ejecutó interpretaciones de personajes buenos e incluso bonachones (en el caso de Campeón sin corona), pero el estigma de villano del cine mexicano difícilmente lo abandonaría.
Eso es, ¿dónde se habían metido? Pues corrían por el campo, apagando los fuegos fatuos que acudían, bonachones, a organizar la procesión de las antorchas.
Sencillos y bonachones, donde quiera que sea, partirán con el huésped de un día, los recursos de su choza, como con su más antiguo conocido, llevando algunas veces esa confianza hospitalaria hasta introducir en la intimidad de su vida, por un momento, malhechores que la aprovecharán para matarlos sin piedad y saquear lo que encuentren a mano.
n escocés, de cara colorada como un tomate, de genio alegre, decidor, muy acriollado, a pesar de su acento británico; quien siempre hubiera soñado con ir más lejos, si hubiese tenido la seguridad de encontrar allá el whisky especial que para él, se traía de la capital; un bearnés, cuyos ojos vivarachos discernían al momento, entre las vueltas de un negocio, donde estaba el clavo y donde la pichincha; dos vascos fornidos y bonachones...
De repente, aparecieron en cantidad asombrosa los italianos: piamonteses bonachones y pesados, y genoveses ágiles y listos, dispuestos para todo, capaces de hacerse ricos ganando y economizando en cualquier parte, en mar o en tierra, de comerciante lo mismo que de cocinero; y muchos napolitanos y calabreses, cada uno con un par de brazos, no muy fuertes los brazos ni muy activos, ni muy hábiles; pero tantos eran que, al echarlos al crisol, al momento notó la Argentina que aumentaba mucho la masa, y que aunque no se pusiera con ello de mucho mejor calidad, por lo menos, no se echaba a perder del todo, gracias a que removiéndola bien, todo esto se mezclaba íntimamente y bastante para que lo bueno de un elemento contrarrestase lo malo de otro.
DIEZ Pero también desde antaño, cuando esos pequeños universos apenas nacían o transcurría apacible su crecimiento, ya sus laberintos de callejas, callejuelas y plazas, eran invadidos por caballos conducidos por arrogantes caballeros o borricos bonachones por simpáticos campesinos que llegaban desde el campo a vender sus productos de cultivo.
A la identificación de Pohamba con Nujoma en cuanto a la ideología y la visión de las cosas se añadía un parecido en el físico (complexión maciza, cuerpo achaparrado, barba entrecana, gruesas gafas y los rictus de dos abuelos bonachones), todo lo cual hacía pasar al primero como un alter ego del segundo.