bondad

(redireccionado de bondades)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • sustantivo
  • locución

Sinónimos para bondad

probidad

Antónimos

tener la bondad

Sinónimos

Ejemplos ?
Tantas son sus merçedes, tantas sus caridades, Tantas las sus virtudes, tantas las sus bondades, Que non las contarien obispos nin abades, Nin las podrien asmar reys nin podestades.
Toda mi manera de ver nuestra desgracia había cambiado. Lo que tenía que hacer era probar a mi tía que sus bondades pasadas no habían sido prodigadas a un ser ingrato a insensible.
TELENOVELA Aquel amor se construyó de teleteatros donde luchaban tres bandos, los buenos, los malvados y tú y yo... Al final tú encartelaste las bondades y las maldades yo...
Resta ahora, señor Corregidor, decir a vuesa merced, si es posible que yo sepa decirlas, las bondades y las virtudes de Costancica.
No puedo dejar de empezar por dar a Ud. las gracias por la multitud de bondades que Ud. derrama en toda su carta hacia Colombia y hacia mí.
¡Oh, santos de la palabra sabia! Arrebolen las bondades del perdón sin olvidar la afrenta… ¡Oh, ángeles que velaron mis letras! Estudiosos de mi ser en la alegría de aprender la red del arte y sus nidales ¡Oh Dioses Maestros!
considere en autoridad de cosa juzgada todo lo re- lativo á la deposición de Pezuela; que declare odiosa la memo- ria de Olafieta; y que estime merecedores dei nacional aprecio y de sus reales bondades á los vencidos en Ayacucho.
¿Qué hombre de caudales, ganados a bondades del corazón, va a acercarse a una mujer pobre, a echarse en hombros el fardo de una familia numerosa?
Un sorprendente sol derramaba sus bondades en efluvios que se correteaban a todo lo largo y a todo lo ancho de la urbe recién bañada la noche anterior.
La viuda riendo al ver la alegría de su hijo se dispuso a escribir y él dictó estas palabras: «Señoras hadas: muy agradecido a sus bondades, les pido que den a mi madre, a la que tanto quiero, cinco duros, o aunque sea menos, para comprar algunas cosas que necesita para venderlas por los pueblos, pues somos muy pobres y hay días en que apenas tenemos que comer.
¡Harto le dice su corazón!... Solo queda en él alguna esperanza en las bondades eternas. Cabildo, comunidades, parroquias, todos se esmeran en solemnes rogativas, votos, plegarias y ofrendas.
¿Qué podía hacer sino decir a miss Mills, con palabras ardientes y miradas reconocidas, todo lo que le agradecía sus bondades y qué precio infinito daba a su amistad?