Ejemplos ?
La cancela estaba cerrada, pero en la parte norte de la verja faltaban algunos barrotes. Subió los escalones y avanzó por el estrecho reborde exterior hasta llegar al boquete.
El hierro ahondó la herida con el movimiento, despedazó la carne, abrió un boquete como cloaca que bañó de inmundo vómito cuatro manos crispadas sobre la misma empuñadura.
Aguzó el oído, y se convenció de que en una puerta que comunicaba a su dormitorio estaban aplicando lo que, no en tecnicismo de botica, sino en el de los hijos de Caco, se llamaba entonces una ventosa. Consistía este expediente en abrir por medio del fuego un boquete en la madera.
-dijo el moro a su cansada esposa, como si hablase con una acémila. Y, en lugar de dirigirse al Oeste, o sea hacia el Boquete de Anghera, en busca del sabio santón, según había dicho a D.
José Matías Vázquez de Acuña, Menacho, Morga, Zorrilla de la Gándara, León, Mendoza, Iturgoyen, Lisperguer, Amasa, Román de Aulestia, Sosa, Gómez, Boquete...
Se treparon amontonados en los dos troncos que quedaban a ambos lados del boquete y cuando los hombres pasaban por allí, se burlaban tapándose la boca con las patas.
Recorrió el reborde de piedra. Antes de que nadie hubiera reparado en él, se encontraba ante el boquete. Entonces miró atrás y vio que las pocas personas de la plaza se alejaban recelosas y hacían con la mano derecha el mismo signo que el comerciante de la avenida.
El otro extremo, roto, colgaba allá arriba de la reja, cuyos hierros limados mostraban el boquete por donde, magullándose, habría pasado el cuerpo.
Luego amontonó la nieve encima del boquete y dejó el cadáver allí para que fuese devorado por los grandes esturiones del Volga y con la certidumbre de que la cavidad volverla a cerrarse con la helada.
-Yo no digo que eso se puea aguantar; lo que yo digo es que por tan poquilla cosa no se le jace a naide un boquete ni se arma un estrupicio, y si usté fuera hombre que siguiera un güen consejo, yo le prometería a usté que, sin que se enturbiara el agua, dentro de na ese gachó no se arrimaba ni amarrao a la esquina de la calle aonde usté tiée sus cubriles.
Con este aviso salimos a la cubierta; Goñi se quedó al costado de la torre y al lado de afuera, y yo penetré en ella por el lado de babor y por el gran boquete que habían abierto las dos bombas enemigas que atravesaron la torre del Comandante, en la dirección de la amura de estribor a la aleta de babor.
Ya Chinta, musa de la economía en aquel hogar miserable, había muerto mirando a la vaca por un boquete del destrozado tabique de ramaje, señalándola como salvación de la familia.