Ejemplos ?
Miraban a mi amo por las calles do pasaba, señalándole con el dedo, como si dijeran: Aquél es el valiente que se atrevió a reñir solo con la flor de los bravos de la Andalucía .
¡On blonda Castellana, que en los torneos galantes aclamaron la Reina de Belleza sin par, los bravos fijosdalgos, los de los tiempos de antes, los de la espada al cinto, los del porte elegante, que por una sonrisa se dejaban matar.
(7) Yo soy el Trovador que vaga errante, Si son de vuestro parque estos linderos No me dejeis pasar, mandad que cante; Que yo sé de los bravos caballeros La dama ingrata, y la cautiva amante, La cita oculta y los combates fieros Con que á cabo llevaron sus empresas Por hermosas esclavas y princesas.
Sea la última prueba indestructible, ese ardor heroico con que se han conmovido y empuñado las armas tres mil quinientos bravos al clamor de la Libertad e Independencia del País .
Respirando estragos y venganza, buscaba diligente con los ojos a Mangora; mas habiéndose disuelto la multitud, corría casi sin aliento el espacio sin poderlo encontrar, acompañado de sus dos bravos compañeros no mejor parados que él, cuando a la luz de un relámpago divisó al cacique.
Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados. Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros, como de cabritos y de corderillos.
Yo os saludo en el ensueño de pasadas epopeyas gloriosas; el caballo zahareño del vencedor; la bandera, los fusiles con sus truenos y la sangre con sus rosas; la aguerrida hueste fiera, la aguerrida hueste fiera que va a toque de clarín, el que guía, el Héroe, el Hombre; y en los labios de los bravos, este nombre: ¡San Martín!
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?
Pero cuando los bravos guerreros brabanzones se agitaron en la escena, viendo a lo lejos el misterioso cisne y su barquilla, y se fue armando en la imperial corte una batahola de dos mil demonios, el público, por acción refleja, se movió ruidosamente, arrellanándose en el asiento, tosiendo, suspirando, revolviéndose para hacer provisión de silencio.
Eila inflamará ciertamente el pecho de nuestros bravos, que parecen no respiran sino por la gloria: que la muerte no sabe intimidarles: y que fieles siempre al honor deben encontrar en esta distincion lisongera que se les consagra, la recompensa debida á sus apreciables y peligrosos trabajos.
Una vieja maldita me ha asegurado que, en su tiempo, los toros eran muy bravos; pero, al presente, dice que hasta los hombres son lilas placientes.
Volví la frente hacia el más bello ocaso… Mil bravos se rindieron al fracaso mas, yo fui vencedor del mal tremendo; fui gloria empurpurada y vespertina, sin presentir la marcha clandestina del dulce mal con que me estoy muriendo.