brillar

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Sinónimos para brillar

Sinónimos para brillar

Ejemplos ?
En una tarde nublada Del turbio enero venía Por una dehesa que guía De Palencia a Torquemada, Un hombre mal ataviado, Cuyo traje y porte fiero Le daban por extranjero, Aunque no por muy honrado. Traía el ceño fruncido, A través del cual brillaban Dos ojos que a par miraban Con insolencia y descuido.
Una estrafalaria nariz respingada y adornada con arracadas de oro, unos filudos y brillantes colmillos que salían de su horrible boca; sus ojos brillaban cual si fueran un par de estrellas muy rojas, sus puntiagudas orejas tenían una forma satánica.
Mientras brillaban estas fingidas declaraciones de panamericanismo, que debían consistir en una persuasión y evolución armónica, política, religiosa y espiritual, en vez de emociones momentáneas.
La joven compañera de don Diego respiró con avidez aquel aroma delicioso, y corriendo, se acercó a los rosales, que la hermana hortelana acababa de regar y en cuyas hojas brillaban resbalando las gotas de agua, trémulas y cristalinas.
-Güenos días -exclamó en aquel momento Joseíto deteniéndose al pie de la ventana, echado hacia atrás el amplísimo sombrero de palmas, y llevando en la mano un puñado de flores que brillaban al sol como riquísimos joyeles.
Sólo una especie de corona de amate (amatl: el papel para los recuerdos), de varios colores, cubría su cabeza y sobre de ella, un gigantesco penacho de plumas rojas y amarillas, que semejaban llamas, le daban su apariencia fantástica y hórrida. Un escudo de plumas que brillaban como rayos y relámpagos rodeaba su cuerpo cubriéndole la espalda y la cintura.
Sus dientes eran perlas de Oriente que brillaban en su roja sonrisa, y a cada gesto de su boca se formaban pequeños hoyuelos en el satén rosa de sus adorables mejillas.
Estaba desierto y destruido. Sólo algunas flores tardías brillaban acá y allá sobre la hierba amarillenta. Sobre una rama un pájaro cantaba una maravillosa canción que llenaba el corazón de una gran nostalgia.
Y lo que ví en el espejo fue esto: Un hombre flaco y moreno, de estatura media, y vestido con el traje clerical de la Iglesia anglicana, de unos treinta años, y con unos lentes sin montura y aros de acero, cuyos cristales brillaban bajo su frente cetrina, olivácea, normalmente alta.
Pero Cóppola, entrando en la habitación, le dijo con voz ronca, mientras su boca se contraía en una odiosa sonrisa y sus pequeños ojos brillaban bajo unas largas pestañas grises: ?¡Eh, no barómetros, no barómetros!
Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto..., sí, porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente, unos ojos de un color imposible, unos ojos...
Y mientras humeaban en las cafeterillas minúsculas la leche y el café, y brillaban alegres las tazas y el azucarero de Limoges, decorados con ligeras guirnaldas de violetas rusas, Solange se atrevió a interpelar a su institutriz, en tono zalamero: -Donc, madame...