Ejemplos ?
Unas pocas, las que quieras, de palabras: más afligidas que las lágrimas de Simónides. 39 Egnacio, porque cándidos dientes tiene, los hace brillar todo el tiempo, por doquier.
Tú tienes el azote del malvado, la corona del justo, la palma de la virgen inocente; y esperanza del náufrago postrado, y ánimo del soberbio delincuente; siempre se ve brillar allá en la altura el vivo lampo de tu lumbre pura.
Siempre que miro la luna brillar en el firmamento, recuerdo tu apartamiento, tu familia y tu amistad; y a las leves auras ruego que te lleven, Angel mío, un suspiro que te envío en fe de fraternidad.
(184) Al fin abrióse la puerta Y entró por ella embozado Un hombre pálido, armado De una espada y un baston; Sobre cuya negra ropa De seda á un cordon asido De su cuello suspendido Brillar se vía un toison.
La noche había caído del todo, y los terrenos que rodeaban la granja parecían brillar débilmente con una luminosidad que no era la de los rayos de la luna; pero aquella nueva fosforescencia era algo definido y distinto, y parecía surgir del negro agujero como la claridad apagada de un faro, reflejándose amortiguadamente en las pequeñas charcas que el agua vaciada del pozo había formado en el suelo.
Cuando en el golfo azulado que en esas playas ondea la lámpara que platea la noche, veas brillar, piensa, ¡oh Ángel!, que hay un hombre que su esplendor contemplando, está en Nápoles pensando para volverte a abrazar.
Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar; eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
Cuando el portentoso y mirífico carruaje descendió y se detuvo, el bosque se vio resplandecido por una primorosa multitud de unicornios de colores intermitentes que parecían marcar los tiempos para iniciar un himno sacro que aquellos seres expectantes se disponían a cantar: —La luna ha vuelto brillar y el bosque se ha iluminado; la emperatriz ha llegado ya.
Si venido se ha del reo a la banqueta, cuando el orador incita al llanto, los hace brillar él; si cabe la pira de un devoto hijo se plañe, huérfana cuando le llora, único, su madre, los hace brillar él.
Vió la luz a través de las junturas largo tiempo brillar, y oyó acercándose la voz del juez inteligible apenas, ora con voces de dureza llenas creciendo, ora en murmullos apagándose.
De su follaje ondísono por cima, en la manzana de casas más cercana pero contigua no, veía yo de noche brillar en su bohardilla perenne lucecilla que mi atención llamó.
Tus rayos alimentan los campos, Cuando brillas, viven, germinan por ti; Hiciste las estaciones para nutrir todo cuanto has creado, El invierno para enfriar, el calor para que te saboreen. Creaste el cielo lejano para brillar en él, Para observar todo aquello que hiciste.