caída


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Sinónimos para caída

Ejemplos ?
Siempre que en el curso de sus patrullas encontrare algún carruaje o carro volcado, o caballería caída, como no vaya a un servicio determinado en el que por la detención resulte perjuicio, ayudará a los dueños a levantarlos; lo mismo que en cualquiera otra necesidad que observase en los viajeros, les prestará cuantos auxilios necesiten y estén a su alcance.
Sus victorias y sus derrotas, sus aciertos y sus errores de “político”, todo, hasta su caída vertical y la opacidad de sus años de vejez y exilio, se explican por la consecuencia indeficiente que le mantuvo: loca testarudez, que diría Guillermo Ferrero, refiriéndose a Catón.
Dieron éstos un paso más hacia los convidados, y hallaron que la mayor parte estaban ya muertos, con la cabeza caída hacia adelante, los brazos extendidos sobre la mesa, y la mano crispada en la empuñadura de los sables.
Sí, ella me amaba, correspondía al impulso de mi amor con otro impulso tan ciego, tan firme, tan desinteresado, y tan incondicional como el mío. Estas deliciosas fantasías quedaron interrumpidas por la caída del telón.
Si yo pudiera cambiar la materia humana —una joven exclamó desesperada, frenética—, tal vez algo se lograría. Es tan terrible la caída.
ABSOLUTISTAS Y LIBERALES Otra causa, un poco más alejada, es la división que se opera entre los defensores del gobierno de España en absolutistas y liberales, a raíz de la caída de la Constitución de Cádiz de 1814.
El primer gran acontecimiento nefasto de nuestra historia, se da con la caída de Quetzalcóatl, en lo que se llama el colapso del Clásico Superior (no creemos que Quetzalcóatl fuera un hombre, más bien representa un símbolo filosófico-espiritual, ya que el símbolo de La Serpiente Emplumada aparece desde el período Preclásico con los Olmecas).
, pensó Alicia. «¡Después de una caída como ésta, rodar por las escaleras me parecerá algo sin importancia! ¡Qué valiente me encontrarán todos!
Los centinelas le presentaban armas; una lindísima muchacha lo hizo también, y ello le valió ser elevada al rango de generala y tener una hijita encantadora, que parecía caída del cielo.
Se estaba durmiendo de veras y empezaba a soñar que paseaba con Dina de la mano y que le preguntaba con mucha ansiedad: «Ahora Dina, dime la verdad, ¿te has comido alguna vez un murciélago?», cuando de pronto, ¡cataplum!, fue a dar sobre un montón de ramas y hojas secas. La caída había terminado.
Al volver de misa los señores de Valdelor creyeron que era un accidente casual -la caída del viejo en la lumbre-, lo que los privaba de un criado bueno, fiel, pero inútil para el servicio.
Como hallase el pan ratonado y el queso comido y no cayese el ratón que lo comía, dábase al diablo, preguntaba a los vecinos qué podría ser comer el queso y sacarlo de la ratonera, y no caer ni quedar dentro el ratón, y hallar caída la trampilla del gato.