caravana


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  • sustantivo

Sinónimos para caravana

remolque

Sinónimos

Ejemplos ?
Para ello era indispensable que yo le obedeciera ciegamente, como si fuera un negro que él hubiera comprado a una caravana de árabes.
n el 22 de noviembre de 1963, cuando apenas estaba llegando a sus primeros mil días en el cargo, John Fitzgerald Kennedy fue asesinado a balazos por un hombre mientras su caravana atravesaba Dallas, Texas.
Jirones de pálida niebla se avellonaban al azar, en las verdes vertientes. Miguel se adelantó a la caravana con su jauría. Iba enajenado por un frenético soplo de autonomía montaraz.
La virtud está en ser tranquilo y fuerte; con el fuego interior todo se abrasa; si triunfa del rencor y de la muerte, y hacia Belén... ¡la caravana pasa!
Estos se agitan y confunden entre si, dando ser a nuevas y rápidas metamorfosis, locos delirios, embriones de confusas ideas, semejantes a las que produce en mitad de la fiebre una imaginación débil y sobreexcitada. VI La silenciosa caravana llega a las orillas del Ganges y al lugar en que el príncipe descansa.
Y devorados ya los indefensos animales, se atreven ahora con los hombres.» Añadieron que el camino que debíamos seguir, estaba cuajado de cadáveres medio devorados y blancos por los roídos huesos; y que, por consiguiente, debíamos emprender el viaje con las necesarias precauciones, observando, especialmente las siguientes: salir de día, que luzca ya el sol en todo su esplendor, evitar, así, las emboscadas del enemigo, puesto que la luz del día, por sí sola, detiene la acometida de tan terribles bestias, y, finalmente, no dispersar nuestra caravana en pelotones, sino apretarla en forma de cuña, para rechazar los posibles ataques.
Pero en una aldea que atravesamos, por hallarse en nuestro camino, creyeron sus habitantes que nuestra caravana era una partida de ladrones, y disponiéndose a defender sus propiedades, nos soltaron enormes perros de presa, más temibles que todos los lobos y todos los osos del mundo.
A cada lado de Pedro se colocó uno de los hermanos mayores, siguiéndole el tercero; y así se puso en marcha la fúnebre caravana en absoluto silencio, pues hasta sus pasos cautelosos pisaban mudos la tierra.
Los perros, enardecidos con el griterío de sus amos y su natural ferocidad, cayeron sobre nosotros, mordiendo furiosamente, bestias y personas. Sus repetidos ataques dieron por resultado dejar a la mayor parte de la caravana patas arriba.
Una de ellas vino a dar en la cabeza de una mujer que sobre mí cabalgaba. Con el más vivo dolor empezó a chillar y gemir, pidiendo socorro a su marido, el jefe de la caravana.
La desdeñosa niebla mancha la tierra, y desde el mar de Atlante, que alza y deprime sin mugir las olas, hasta el desierto que de tiendas puebla la caravana errante, do se alzan las pirámides a solas, tiendas también que abandonó en la arena una aurora, al partir, pueblo gigante, doquier la voz de los espantos suena, doquier se elevan tímidos los ojos.
-clamaron muchas voces. Y una larga caravana de mujeres partió de Baquíjano. Caminábamos, costeando la banda derecha del camino, para evitar el choque de los grupos de gente que lo llenaban, yendo y viniendo, envueltos en la sombra, corriendo, llamando, interrogando y prorrumpiendo en gritos de alegría o de dolor.