cata


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Sinónimos para cata

Sinónimos para cata

degustación

Ejemplos ?
Algo semejante decía por lo menos el tío Juan Gómez a su piadosa mujer, la señá Torcuata, defendiéndose, en el rincón del fuego, de los argumentos conque nuestra, amiga le rogaba que no bebiera más aguardiente, ni comiese más roscos, sino que la acompañase a misa, a fuer de buen cristiano, sin miedo alguno a las críticas del maestro de escuela y demás electores liberales; y muy enredada estaba la disputa, cuando cata aquí que entro en la cocina el tío Jenaro, mayoral de los pastores de su merced, y dijo quitándose el sombrero y rascándose la cabeza, todo de un solo golpe: -¡Buenos días nos dé Dios, señor Juan y señá Torcuata!
Una bala certera disparada por Cata lo había derribado de los lomos en mitad del asalto, produciendo el tiro y la caída la confusión y la derrota de sus tropas, que en la oscuridad se creyeron acometidas por la espalda.
¡Sus! Todos: "TI pi tipi tin, pirlin..." "Cata el lobo do va, Juanilla, ¡cata el lobo do va!". La soberbia es el padrino, una silla es la cimera, oh, qué pompa y qué manera escuchad que el monte es fino: "Super astra Dei exaltabo solium meum et símilis ero Altissimo".
Que Vuestra Majestad se sirva de declarar por su Real Cédula como don Joan de Oñate complió con las capitulaciones, como consta de la visita, cala y cata que hizo don Lope de Ulloa, por mandado del conde de Monterrey a que se remite.
Y pensado y hecho, sin otra discusión, pobres y ricos, sa- caron á lucir colchas y sobrecamas, más ó menos historiadas. Y cata resuelto el gran problema de la igualdad social.
Algo, y aun algos, de mentira, y tal cual dosis de verdad, por infinitesimal ú homeopática que ella sea, muchí- simo de esmero y pulimento en el lenguaje, y cata la receta para escribir Tradiciones.
Y cata que al ángel caído, lo que más le llamó la atención en la fisonomía de los hombres, fué el bigote; y suspiró por tenerlo, y se echó á comprar menjurjes y cosméticos de esos que venden los charlatanes, jurando y rejurando que hacen nacer pelo hasta en la palma de la mano.
Rebuja por aquí, ojea por más allá, dimos con un espejo de gran cajón, y en éste una cata de cabellos de todos colores, enredados y como en bucles unos, otros trenzados y asegurados con cáñamo, otros lacios y flechudos, cuáles en ondas rizosas y bien pergeñadas, el cual "pelerío" se hacinaba entre grasientas y desdentadas peinetas desportilladas y horquillas nada bonitas y perfumadas.
BERGANZA.—«Digo que todos los pensamientos que he dicho, y muchos más, me causaron ver los diferentes tratos y ejercicios que mis pastores, y todos los demás de aquella marina, tenían de aquellos que había oído leer que tenían los pastores de los libros; porque si los míos cantaban, no eran canciones acordadas y bien compuestas, sino un "Cata el lobo dó va, Juanica" y otras cosas semejantes; y esto no al son de chirumbelas, rabeles o gaitas, sino al que hacía el dar un cayado con otro o al de algunas tejuelas puestas entre los dedos; y no con voces delicadas, sonoras y admirables, sino con voces roncas, que, solas o juntas, parecía, no que cantaban, sino que gritaban o gruñían.
Estando de tal guisa fuera de las vertudes, Udió: Ubert, Ubert, por qué me non recudes? Cata non aias miedo, por ren non te demudes Piensa commo me fables e commo me pescudes.
-Todo se le cree, señora madre -respondió Monipodio-, y estése así la canasta, que yo iré allá, a boca de sorna, y haré cala y cata de lo que tiene, y daré a cada uno lo que le tocare, bien y fielmente, como tengo de costumbre.
Una de esas veces, la corneta resonó muy próxima. A Cata le pareció por el eco que el resuello del trompa no era mucho, y que tenía miedo.