cavar


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  • verbo

Sinónimos para cavar

ahondar

Sinónimos

Sinónimos para cavar

ahondar

Ejemplos ?
Mama Salomé no intentó siquiera una revolucioncilla de mala muerte, se echó a dar y cavar en la ingratitud y felonía de los suyos; y a tal grado se le melancolizó el ánimo, que sin más ni menos se la llevó Pateta.
Y para el obrero que teje, hila, taladra, tornea, construye, cava, machaca piedras, carga, etc., por espacio de doce horas al día, ¿son estas doce horas de tejer, hilar, taladrar, tornear, construir, cavar y machacar piedras la manifestación de su vida, su vida misma?
Desde tiempo inmemorial el muchacho ha salido a cavar y cazar con su padre, o ha luchado con otros jóvenes por el dominio mientras la chica se quedaba en casa para hilar y hornear.
Tanto que, don Bernabé, resuelto a librarse de algún modo, siquiera en parte, de semejante calamidad, costase lo que costase, mandó cavar una cantidad de zanjas, más o menos largas, anchas y hondas, según los parajes, para acelerar el desagüe de las partes bajas de su campo.
Tal vez sería transformada en uno de aquellos negros pajarracos y condenada a gritar incesantemente lo que ellos gritaban si no conseguía cavar la tumba.
“Todavía estoy ocupado en mi excavación, pero os llamaré desde abajo cuando haya acabado de cavar”, les respondió desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra.
Dios le ayude, y a nosotros no nos olvide. No era más que para el «arache» y el «cavache» (arar y cavar). El que da un mal rato, no lo espere bueno.
«Aquí están», respondió el que las llevaba. «Debemos cavar muy hondo, para no correr el riesgo de que alguien lo descubra», dijo un tercero.
13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme á mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas.
-Bueno -contestó-; mañana... -¡Don Pedro! -¡Caramba!, señor, es cierto... Hoy mismo lo vamos a cavar. Este cuento forma parte de los libros: (1903) (1916)
Y al tiempo que, ante las plantas del noble caudillo hispano, Dupont su espada rendía y de sus sienes el lauro, desde el trono del Eterno dos arcángeles volaron: uno a dar la nueva al polo su nieve en fuego tornando, otro a cavar un sepulcro en Santa Elena, peñasco que allá en la abrasada zona descuella en el oceano.
Y hasta el último año destos tres que nos simentamos muy bien y tovimos harta comida, pasamos los dos primeros con extrema necesidad, y tanta que no la podría significar; y a muchos de los cristianos les era forzado ir un día a cavar cebolletas para se sustentar aquel y otros dos, y acabadas aquéllas, tornaba a lo mesmo, y las piezas todas de nuestro servicio y hijos con esto se mantenían, y carne no había ninguna; y el cristiano que alcanzaba cincuenta granos de maíz cada día, no se tenía en poco, y el que tenía un puño de trigo, no lo molía para sacar el salvado.