ceñido


También se encuentra en: Diccionario.
  • adjetivo

Sinónimos para ceñido

Ejemplos ?
Habla el poeta TECAYEHUATZIN: ¿Dónde andabas, oh, poeta? Apréstense ya el florido tambor ceñido con plumas de QUETZAL, entrelazadas con cempasúchiles.
¡Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; al que ama la insignia del suelo materno, al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano los soles del rojo verano las nieves y vientos del gélido invierno, la noche, la escarcha y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marcha triunfal...
Pues no llueve flamígera y opaca rayos aquí una nube tronadora, ¿querrás que yo no aplique mi triaca? ¿Quién es aquella cara que enamora, con el gesto mirlado, rubio el pelo, ceñido el talle y dengues de señora?
Así han hecho muchos ya y sería fácil encontrar por ejemplo al rey del azúcar, quien por haber, el primero, elegido para plantar caña el valle más adecuado, o haber substituido para la elaboración del producto, a pesar de las mil dificultades para hacerla llegar, la maquinaria más completa y más perfeccionada al tosco trapiche de madera de los antepasados, ha ceñido en sus sienes la disputada corona.
Hasta cabe no recordar aquel vestir tan curioso, proyección visible de un criterio anticuado: el levitón alto de cuello y estrecho de bocamanga, ceñido al talle y derramado por los muslos de amplísimos faldones...
II, 1914), tomo los siguientes ejemplos: a) A. sueña ver a su antigua ama de llaves vestida con un vistoso traje negro (Lüsterkleid) muy ceñido por detrás.
Finalmente, con la sumaria del caso y con una gran cáfila de gitanos, entraron el alcalde y sus ministros con otra mucha gente armada en Murcia, entre los cuales iba Preciosa, y el pobre Andrés, ceñido de cadenas, sobre un macho y con esposas y piedeamigo.
Piadosa una enredadera De perfumados racimos Lo adornaba con sus flores De pétalos amarillos. El ceibo estaba orgulloso Con su brillante atavío, Era un collar de topacios Ceñido al cuello de un indio.
El templo resplandece, iluminado en su interior por cien y cien magnificas lámparas de bronce y oro; las blancas nubes que se elevan de los altares difunden la esencia de la mirra y del aloe por los extensos ámbitos de la pagoda; el príncipe ha ceñido la frente con el amarillo schal, emblema del poder soberano, y cubierto con sus más ricas vestiduras, esta de rodillas ante el ara.
Pero, cuando Preciosa vio a don Juan ceñido y aherrojado con tan gran cadena, descolorido el rostro y los ojos con muestra de haber llorado, se le cubrió el corazón y se arrimó al brazo de su madre, que junto a ella estaba, la cual, abrazándola consigo, le dijo: -Vuelve en ti, niña, que todo lo que vees ha de redundar en tu gusto y provecho.
Había algunos incluso, aunque, naturalmente, éstos tenían que comer al fondo de la mesa, que llevaban blusas de ceremonia, es decir, con el cuello vuelto sobre los hombros, la espalda fruncida en pequeños pliegues y el talle muy bajo ceñido por un cinturón cosido.
El simple acto de pensar agota; vea usted a mi querido amigo Heriberto Spencer, que se ha ceñido siempre a las prescripciones de la higiene más absoluta y está pagando ya con su falta de fuerzas sus colosales estudios; recuerde usted a muchos literatos franceses contemporáneos, neurópatas o imposibilitados para la producción en plena juventud y comprenderá usted que el abuso de trabajo mental es el peor de los abusos.