celos


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Sinónimos para celos

Ejemplos ?
Los privados de los reyes nada han de tener más lejos de sí que a los que les tocan más cerca, por dos causas: la primera, porque el príncipe se fía de los tales como de personas que son de tan estrecha obligación y deudo con su valido; y pareciéndole que el día que él se los puso al lado pretendió esto, los adelanta sin sospecha de darle celos, y así se acostumbra a otros y se divide: grandes inconvenientes para conservar la voluntad humana granjeada; y cuando empieza a recelarse, halla que ha menester defenderse.
Los quereles son los que mandan, y lo que yo pueo decir a usté, compadre, es que en este mismísimo momento su compadre de usté y mi comadre están como estamos nosotros de palique u de argo más que palique, que no sería yo la que metiera por ellos un deo en la candela. -Eso no puée ser -rugió Joseíto, vibrando todo de ira y de celos-.
Clotilde quedósele mirando con honda, con tristísima, con desesperada expresión de ira, de celos, de ternura, y tras algunos instantes de angustioso silencio, dijo impetuosamente: -Pos bien: yo te he dicho que no quiero que tú vayas a esa fiesta, pero vas a dir, te vas a salir con la tuya; pero no del to, porque lo que es solo...
Relatan los periódicos casi a diario sucesos dramáticos, en los que hiere la mano a impulso de los celos; describen suicidios, en los cuales una vida se suprime fríamente, abandonando las filas humanas por miedo a la soledad, después de las dulzuras del idilio, por el desesperado convencimiento de que ya no podrá marchar sintiendo el contacto de la carne amada, roce embriagador que mantiene lo que algunos filósofos llaman estado de ilusión y ayuda a soportar la monotonía de la existencia.
Por modos ocultos o aviesos, fomentando desconfianzas inmotivadas y celos y rencores sin sentido entre los pueblos hermanos, o el odio a la España fundadora, odio sin justificaciones ni decoro, pero que conducía a cerrar con siete llaves con los recuerdos del pasado, el de los tiempos de fecunda unidad, trabajaron tempranos y cautos cultivadores, especialmente entre los “hombres de casaca”, olímpicos y tediosos como el porteño Rivadavia.
Mira que si te vas me vuelvo loca; mira que cuando vuelvas me vas a encontrar amortajaíta y con cuatro velas; mira que tengo celos, mira que...
Y ¡ay triste del que lleva Los celos en el alma Y afecta en el semblante La risa del placer, Y sus palabras mienten La venturosa calma Por que suspira ansioso Su contristado ser!
Mas no es esto, Sancho mío, lo que el alma me atormenta, que yo ayudara contenta de una amiga un desvarío. Mas yo arriesgo mi decoro y arrostro, Sancho, tus celos, ¿Y por quién abogo?
Sí, por otro amor me deja encerrada en esta oculta mansión, mientras él va ciego tras de quien su amor rehúsa, tras esa beldad vendida, que abre a la codicia pública sus gracias para que vaya a hozar en ellas la chusma, y cuyos torpes aplausos la envilecen y la ensucian, pues la apellidan a un tiempo celestial y prostituta. ¡Ah!, los celos me devoran, la envidia, el odio me abruman.
Templados de esta manera calor y fresco entre sí, hacen que florezca allí una eterna primavera; por lo cual si la alta esfera fuera capaz de desvelos, tuviera sin dudas celos de ver que en blasón fecundo abriga en su seno el mundo ese trozo de los cielos.
la princesa amaba En otro tiempo á un hombre Que los rabiosos celos Estimuló del rey, Y de quien no bastaron A descubrir el nombre, Ni el pavoroso juicio Ni la sangrienta ley.
–Dí.» Tan impudente descoco me pareció la ironía más amarga y más impía; a mi aposento volví, y de ira y de celos loco, esta carta por respuesta la escribí, y en manos puesta de su enviada, partí.