cendal

(redireccionado de cendales)
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  • adjetivo

Sinónimos para cendal

humeral

Sinónimos

Ejemplos ?
A pesar del expolio y abandono que hubo a través de los siglos, todavía se conserva un material de piezas únicas cuya exposición ocupa 18 vitrinas. Hay ornamentos sagrados, sedas, tafetanes, cendales (tela de seda transparente), brocados, cojines, etc.
El varón se cubre de rica armadura, en cuyos hombros se labran sendos leones para simbolizar el poder y la nobleza del difunto. La dama está envuelta en finos cendales y sostiene entre sus manos un rosario de gruesas cuentas.
los cendales, también más sencillos que los rasos son de seda o lino o de ambas cosas a la vez o con algún hilillo de oro y siempre transparentes.
Presentes de caballos atesora Y arneses, lanzas, flechas y puñales Guarnecidos de perlas de Basora Y tapices, estofas y cendales; Y aplicando al bridón la dura espuela Seguido de escuadrón noble y brioso Salva los arenales, corre, vuela Y presenta a Giodar el don precioso.
Entre guirnaldas de flores, entro velos y cendales, entre abanicos de plumas, entre dueñas y entre pajes, decoran las celosías, que descorren fiestas tales, cuantas damas de Castilla dentro de la villa caben.
A encontrar vuela el himno melodioso, la hueste de los vates inmortales, el cielo, el agua, el viento, el bosque umbroso; Y vestida de diáfanos cendales, ocupa el aire en torno al Inca santo bella visión de cándidos cristales que con etérea voz repite el canto.
El primer desengaño, el primer contacto con la realidad de la vida, era lo que envolvía en cendales de tristeza las facciones del Año mozo y crispaba sus dedos al volver con fastidio las hojas del instrumento legal.
A la mar se encaminan los ríos, y en su espejo movible de plata, van copiando los astros del cielo o los pálidos tintes del alba: ellos tienen cendales de flores, en su seno las ninfas se bañan, fecundizan los fértiles valles, y sus ondas son de agua que canta.
Sustituyó, para decirlo de una vez, un régimen de explotación, velado por los cendales de las ilusiones políticas y religiosas, por un régimen franco, descarado, directo, escueto, de explotación.
I No nacen los torrentes En ancho valle ni en gentil colina; Nacen en ardua, desolada cumbre, Y velan el cristal de sus corrientes, Que ruedan en inquieta muchedumbre, Vagarosos cendales de neblina.
La vil codicia, la ambición insana vistió el dolo con púdicos cendales; y así la fuerza todo lo profana, y así buscamos nuestros propios males, y así hay miserias que engrandece Homero, y hazañas hay que mueren sin coplero.
Brotaba espumas de plata el ronco y turbio Pisuerga, bañando en corvos cristales entrambas a dos riberas, Y al compasado murmullo de aguas, hojas, aura y presas, en insomnio inquieto el monje, tendido a la orilla sueña. Alzando a veces los párpados, como quien duerme y le pesa, la luz se pinta en sus ojos entre cendales de niebla.