ceniciento


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  • adjetivo

Sinónimos para ceniciento

Ejemplos ?
Un rico jubón de ceniciento vellorí, cuasi encubierto por el tabardo de velarte que le resguardaba, en su cintura la espada guarnecida de plata, bota pajiza con espuela, y por último, un sombrero adornado con vistosas plumas, cuyo broche de diamantes relucía como una estrella, inclinado sobre una de sus sienes, prestaban a su aspecto, el aire del joven aventurero de la España de aquella época.
Esas santas catedrales, Cuyos pardos capiteles, Cuyos pintados cristales, Cuya bóveda ojival, Cuyo color ceniciento, Cuyo silencio solemne, Cobijan por pavimento Una losa sepulcral.
Para Marcela no ofrecía aquello novedad; todos los públicos le parecían el mismo; un enemigo, un juez, un verdugo; algo así como una especie de guardia civil que la perseguía a ella por el delito de no tener buena voz, y aturdirse y no acabar de dominar la escena. El agua, la humedad que le atravesaba los huesos, el cielo oscuro, bajo, ceniciento, eso sí le entristecía.
La llama trémula, en tanto, De un momento a otro momento Su resplandor ceniciento Amaga inquieta matar: Flota en el aire exhalada Del pábilo desprendida, Y torna, al pábilo asida, Segunda vez a brotar.
Terrones alzó la callosa mano y se rascó despacio, con movimiento maquinal, la atezada sien, sombreada por una ráfaga de cabello ceniciento, corto y duro.
-Y como yo -exclama el tío Trompeta interrumpiendo bruscamente al Niño- nunca le he tenío voluntá a esa gachí, que tiée por cabeza un bolo de billar y por pinreles dos lanchas cañoneras, y si le ha dao ar pico arguna que otra vez ha sío porque a mí me echó mi madre al mundo con el corazón lleno de misericordia, y ya me apesta que me mata, y como a mí el Ceniciento me gusta al perder, y al Córdoba (un divé le valga) le gusta la Taponera, pos el otro día como el hombre me tiée rispeto y no se atreve a meterse en mis aguas sin que yo le vise el ro, pos como el otro día estuvimos un rato de copas y de polos y de jaberas..., pos lo que pasa..., se rodeó la cosa, y como las palabras se enrean y las unas tiran de las otras...
Y en los pardos botareles susurra el musgo colgado, y los negros capiteles en torno velando están; esqueletos descarnados, monumentos carcomidos, sobre los aires lanzados, corona del fundador: á través de cuyos ojos los bravíos aquilones arrastran cien nubarones de ceniciento color.
Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres.
Gasta el marido boato costoso, a estilo de nabab montuno: aguadeño chato y alicorto de cinta oscura, y ancha camisa extranjera de bayetilla azul con blancas cadenetas por el cuello y la pechera; chaquetón de lana amahonado; pantalones de paño azurea, con galón anchísimo y ceniciento; botines amarillos de vaqueta; ruana superiorísima del Reino, con forro de bayeta roja y ribete de trenza.
¿De qué color es vuestro sol bien exâminado? Blanquecino muy ceniciento, dixo el Saturnino, y quando dividimos uno de sus rayos, hallamos que tiene siete colores.
a oía una tarde de invierno, tumbado en la arena, junto a una barca vieja, sintiendo en los pies los últimos estremecimientos de la inmensa sábana de agua que espumaba colérica bajo un cielo frío, ceniciento y entoldado.
VII Las cosas que miramos se vuelven hacia atrás en el instante que nosotros pasamos, y conforme va el tren hacia adelante, parece que desandan lo que andamos; y a sus puestos volviéndose, huyen y huyen en raudo movimiento los postes del telégrafo clavados en fila a los costados del camino, y como gota a gota, fluyen, fluyen, uno, dos, tres y cuatro, veinte y ciento, y formando confuso y ceniciento el humo con la luz un remolino, no distinguen los ojos deslumbrados si aquello es sueño, tromba o torbellino.