ceniza


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  • sustantivo

Sinónimos para ceniza

oídio

Ejemplos ?
Algunos durmiendo, con la piel pegada a los huesos, otros con los párpados tan inflamados que apenas podían mantenerlos abiertos. Algunos, semiincorporados como espectros de ceniza, pedían limosna desde su lecho de hojas secas.
Para impedir al diablillo de ir a caballo durante la noche, hace falta poner la ceniza delante de la puerta; el diablillo está obligado de contar la ceniza antes de entrar.
(Ap.) Cuando el Príncipe le dijo que estaba presente yo, gusto de estarse mostró: con justa razón colijo, pues antes irse quería, que yo su rémora he sido. Nueva esperanza ha nacido de la ya ceniza fría.
Sin embargo, no cesó el llover ceniza y de color no tan blanca como la pasada, la cual daba de sí un olor hediondo de piedra azufre.
Un inmenso estrépito brotaba de los adentros de los volcanes y una lluvia de fuego y ceniza descendía por doquiera, incendiando bosques, chozas y animales.
La ceniza de Julio César dice bien esto entre las brasas de Servilia, que en una centella que invió con él después de tantos días, le dejó en las entrañas abrigado el incendio, y disimulada en amor paternal la hoguera.
Pues, entonces, de Helena por el rapto, a los principales hombres de los argivos había empezado Troya hacia sí a incitar, Troya, indecible, común sepulcro de Asia y Europa, Troya, de los hombres y las virtudes todas acerba ceniza, 90 la que también a nuestro hermano la triste muerte le infirió.
Lo que se cree amor, es una llama a cuya luz en ser se diviniza, y al extinguirse su brillante flama quedan sólo tinieblas y ceniza.
Ruego, suplicante y postrado, deshecho el corazón como ceniza, y cuida Tú… cuando decidas el instante de mi dichoso fin al fin estar contigo y con ellos y con ellas siempre purificado por el bien vertido.
Había también allí algunos ladrones chinos, moviendo los ojos como ratones, y varios estafadores ingleses, que con las manos en los bolsillos miraban irónicamente desfilar la procesión, sacudiendo en el aire la ceniza de sus cigarrillos.
En anocheciendo,fue cayendo y cargando la lluvia de ceniza, aunque tomada ente manos tenía alguna aspereza, y apretada entre los dedos quedaban algunos granillos negros que relumbraban algo y daban muestras del metal quemado.
Adecuadamente a esta circunstancia, soñé que mi mujer me dada a beber en un cacharro de forma poco corriente, que reconocí era un vaso cinerario etrusco, traído por mí de un viaje a Italia y que recientemente había regalado. Pero el agua sabía tan salada -seguramente a causa de la ceniza contenida en el vaso- que desperté en el acto.