Ejemplos ?
Apenas don Juan se enteró del rumorcillo -sin duda por algún chismoso-, es fama que hizo el soliloquio siguiente: «España está perdida.
Aun la culpa manifiesta es difícil de probar, y la mujer se asegura con la benevolencia de su juez: aunque él mismo vea el delito, dará crédito a las negativas, condenará sus propios ojos, se reprenderá por sus sospechas, y al mirar las lágrimas de su esposa, las derramará también, gritando: «¡Este Chismoso me lo ha de pagar!» ¡Qué lucha tan desigual acometes!
Y es que el chismoso matalascallando, mosquita muerta, ha logrado la atención de sus congéneres con argucias humorísticas que se toman el aire de alta sátira y han encontrado apoyos comerciales que los imponen, aunque sus intentos no lleguen ni a caricaturas (¿Sabrán de Petronio 66; Apuleyo, 158; Boccaccio, 1353; Villón, 1463; Rabelais, 1532, 1534, 1546, 1564; Quevedo, 1626, 1627, 1648; Villiers de l’Isle-Adam, 1886; Jarry 1896, 1911 o Joyce, 1922; por citar algunos, según obligan las serias jerarquías investigativas ?).
El amarillo suele ser su color, aunque más aproximado, sería el lila. Por eso un hombre chismoso tiene algo de femenino, sin desprestigiar a las damas que sí son discretas.
Tal vez las inutilidades y los vacíos existenciales que se dan en las sociedades en desorden o desorganizándose, y que generan un estilo de vida picaresco, produzcan el hambre de chismes: no se requiere gran esfuerzo; simple “ cultura ” obvia; tampoco grande erudición ni investigación acuciosa; aunque el chismoso haga gala de su degradada y trivial sabiduría.
A leguas se notaba que la pobreza nunca lo había entristecido, porque gracias a su padre, tan rico como era, nunca supo de necesidades insatisfechas, ni de frustraciones económicas. Estudiaba Leyes, al menos eso era lo que el pueblo, pequeño pero chismoso, sabía.
21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego: Y el hombre rencilloso para encender contienda. 22 Las palabras del chismoso parecen blandas; Mas ellas entran hasta lo secreto del vientre.
El chismoso salió a cumplir el encargo, reconcomiándose de gusto ante la idea de que el diocesano iba a inferir grave desaire al acusado.
-¡Cómo, Ilustrísimo señor! -exclamó el chismoso dando un brinco. Pero el obispo se hizo el desentendido y continuó como hablando consigo mismo: -¡Pobrecito padre de familia!
¡Pobrecito!... Jamás chismoso fue tan magistralmente reprendido. Sin embargo, el envidioso clérigo, que había sido el ojito derecho, el mimado del Sr.
7 La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma. 8 Las palabras del chismoso parecen blandas, Y descienden hasta lo íntimo del vientre.
SEMIÓTICA DEL CHISME Cuando Hitchcock realizó su magistral “ La ventana indiscreta ” y dio pauta a la parodia clavillacesca “ El chismoso de la ventana ”, el estereotipo del mirón-fisgón-metomentodo, con su obsesivo afán de inocular vidas ajenas, marcó uno de sus hitos y arranques para lo que hoy se ha convertido en un filón mercadotécnico de venta y atención distractora, tanto en el negocio literario como en el denominado del espectáculo.