consumir


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Sinónimos para consumir

desazonar

Antónimos

gastar

sumir

Sinónimos

secarse

Sinónimos

Ejemplos ?
Porque tenemos que llegar como meta en el 2018 al autoabastecimiento de carne porcina y de ser posible también a tener saldo exportable porque es la carne que más se consume y se va a consumir en el futuro.
o ha muchos años que de un lugar de Extremadura salió un hidalgo, nacido de padres nobles, el cual, como un otro Pródigo, por diversas partes de España, Italia y Flandes anduvo gastando así los años como la hacienda; y, al fin de muchas peregrinaciones, muertos ya sus padres y gastado su patrimonio, vino a parar a la gran ciudad de Sevilla, donde halló ocasión muy bastante para acabar de consumir lo poco que le quedaba.
Tú, mi Montano, así tu Aldino viva contigo, en paz dichosa, esto que queda por consumir de vida fugitiva; y el cielo, cuando pides, te conceda que nunca de su todo se desmiembre ésta tu parte y siempre serlo pueda.
Daba mi vida que era Estados Unidos, por Coca Cola: 131 litros de gaseosa por habitante en la República Argentina en el año 2013. Alguien debe consumir 262, porque yo no tomo ni media lata.
Y en mí, desdichada (que jamás en semejantes ocasiones y trances me había visto), cada palabra era un tiro de artillería que derribaba parte de la fortaleza de mi honra; cada lágrima era un fuego en que se abrasaba mi honestidad; cada suspiro, un furioso viento que el incendio aumentaba, de tal suerte que acabó de consumir la virtud que hasta entonces aún no había sido tocada; y, finalmente, con la promesa de ser mi esposo, a pesar de sus padres, que para otra le guardaban, di con todo mi recogimiento en tierra; y, sin saber cómo, me entregué en su poder a hurto de mis padres, sin tener otro testigo de mi desatino que un paje de Marco Antonio, que éste es el nombre del inquietador de mi sosiego.
Las llamas rojas y azules se enroscaban chisporroteando a lo largo del grueso tronco de encina que ardía en el ancho hogar; nuestras sombras, que se proyectaban temblando sobre los ennegrecidos muros, se empequeñecían o tomaban formas gigantescas, según la hoguera despedía resplandores más o menos brillantes; el vaso de saúco, ora vacío, ora lleno, y no de agua como cangilón de noria había dado tres veces la vuelta en derredor del circulo que formábamos junto al fuego, y todos esperaban con impaciencia la historia de La cruz del Diablo, que a guisa de postres de la frugal cena que acabábamos de consumir se nos había prometido...
La fuerza de trabajo de un hombre existe, pura y exclusivamente, en su individualidad viva. Para poder desarrollarse y sostenerse, un hombre tiene que consumir una determinada cantidad de artículos de primera necesidad.
Que una excesiva introducción de paños ingleses hiciese abundar este renglón, a términos de no poderse consumir en mucho tiempo, ¿qué resultaría de aquí?
Al comprar la fuerza de trabajo del obrero y pagarla por su valor, el capitalista adquiere, como cualquier otro comprador, el derecho a consumir o usar la mercancia comprada.
En casos excepcionales, y cuando el delegado haya sido aludido directamente podrá consumir un turno para rectificar si con ello contribuye al esclarecimiento de la discusión.
¿Cómo emplear el mismo medio, por ejemplo, los oficios que hoy trabajan nueve horas y los obreros del campo, esos infelices esclavos modernos, que antes que aparezca el sol caminan pesadamente con el corazón al hombro, con el cual van a castigar a la madre tierra para hacerla producir esos sabrosísimos y necesarios frutos que después ellos no han de consumir?
Se asombrarían las gentes ilustradas; se avergonzarían los mismos autores de la oposición, si a esta propuesta, que es cabalmente la que se deriva de nuestras circunstancias, se respondiese: las fábricas españolas que debían proveernos están arruinadas, los puertos de que dependía nuestro comercio están en gran parte tomados, no puede nuestra Metrópoli remitirnos géneros que no tiene, ni llevar nuestros frutos que no puede consumir, no tiene marina mercante suficiente a subrogar a un comercio verdadero, la arriería marítima o el débil giro de mera consignación: son ciertos los peligros que nos amenazan, y los derechos de la rápida circulación, que vosotros ofrecéis, armarían al gobierno de una fuerza real capaz de garantirnos de todo riesgo; ¡pero ah!