cota

(redireccionado de cotas)
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  • sustantivo

Sinónimos para cota

altura

Sinónimos

Ejemplos ?
XXI Seguiré tus huellas de la triste figura caballero y en mi locura, propulsión de tus locuras, destruiré los ejércitos del miedo con mi lanza de sueños recobrados a fuerza de corazas escuderas, de estribos voladores sobre lásser de sables aeromóviles ligeros y cotas de malla aluminada.
Artículo 11°: Para no dejar dudas sobre cuáles sean objetos o artículos llamados de contrabando de guerra, se declara como tales: 1°) la artillería, morteros, obuses, pedreros, mosquetes, fusiles, rifles, carabinas, trabucos, pistolas, picas, espadas, sables, lanzas, venablos, alabardas, granadas, cohetes incendiarios, bombas, pólvora, mechas balas y todos los demás objetos relativos al uso de estas armas; 2°) Escudos, capacetes, corazas, cotas de malla...
Dijo un cochero (que lo había sido de un caballero, y aún esperaba que le había de sacar de allí): -No ha habido tan honrado oficio en el mundo de diez años a esta parte, pues nos llegaron a poner cotas y sayos vaqueros, hábitos largos y valona en forma de cuellos bajos.
Al tiempo de su partida, por ruego de aquellos sus amigos, dejó en Atacama hasta veinte hombres que deseaban venir acá, y entre ellos quedaron tres o cuatro personas que traían sesenta yeguas, que era la mejor hacienda y más provechosa y nescesaria que en esta tierra podía entrar; e, por no hacer el Ulloa cosa bien hecha, ya que les dio licencia para que quedasen, les quitó los caballos que traían buenos, cotas e lanzas, que fue prencipio de su perdición.
Como consecuencia de esto, la marina mercante que a través del S.L.M.M. tuvo unas cotas de afiliación verdaderamente envidiables, tiene ahora un verdadero retroceso.
Para que no haya duda sobre cuales sean los objetos ó artículos llamados de contrabando de guerra, declarándose tales: 1.° cañones, morteros, obuses, pedreros, mosquetes, rifles, carabinas, fusiles, pistolas, picas, espadas, sables, lanzas, dardos, alabardas, granadas, cohetee, bombas, pólvora, mechas, balas y todas las otras cosas pertenecientes al uso de estas armas: 2.° escudos, capacetes, corazas, cotas de maya...
---- 2.ECOLOGÍA En los últimos años la ecología y, por ende, el ecologismo y la preocupación por el medio ambiente, han alcanzado cotas de actualidad y de interés en todas las capas de la sociedad.
Mientras tú, bajo tus cotas, tus corazas y tus cascos,- :fiera indigna de sus garras-, sumergido en lo más hondo de tus autos imperiales, artillados y blindados como andantes fortalezas; custodiado por tu guardia y tus aviones, :en la tierra y en los aires - como un mísero Heliogábalo lloroso, como un viejo Ganimedes angustiado, :inferior a las mujeres :del harem y el gineceo-, estallabas en histéricos chillidos :azuzando a tus mesnadas, :más atrás de tus cañones, más atrás de tus fortines y tus fosos, :más atrás de tus reservas, más atrás de los fogones donde hierven tus marmitas, más atrás del más cobarde de los tuyos...
Que los partidos políticos actualmente existentes en nuestro país, no cubren la necesidad de dar respuesta a las aspiraciones de nuestro pueblo por conseguir cotas crecientes de calidad de vida y de disfrute adecuado de los recursos naturales, por más que en sus programas electorales hagan determinadas referencias, en nuestra opinión, por motivos exclusivamente electoralistas.
En cada esqwina de la sala había un guardia en posición de firmes, con picas enhiestas agarradas en las manos, cotas de mallas doradas adornando sus torosos y yelmos barrados que emitían plumas escarlata que envolvían sus cabezas.
El lamentable incendio del teatro del Globo, acontecimiento debido, dicho sea de paso, a ese entusiasmo por la ilusión escénica que distinguía la dirección de Shakespeare, por desgracia, nos ha despojado, de un número de documentos importantes; pero en el inventario, que todavía existe, del guardarropa de un teatro en Londres coetáneo de Shakespeare, se hace mención de trajes especiales para cardenales, pastores, reyes, payasos, frailes y bufones; cotas verdes para los hombres de Robin Hood y un vestido verde para lady Marian...
La alusión a los cascos de la época, en el prólogo de Enrique V, puede considerarse como fantástica, aunque Shakespeare debía ver con frecuencia el casco mismo que en Agincourt aterraba el aire, allí, donde aún cuelga, en las espesas tinieblas de la Abadía de Westminster, junto a la silla de aquel diablillo de la fama y del escudo abollado, guarnecido de un terciopelo azul hecho jirones, con sus lises de oro descolorido; pero el uso de cotas militares en Enrique VI es pura arqueología, pues no se llevaban en el siglo XVI, y la propia cota del rey, con toda seguridad, estaba aún suspendida sobre su tumba en tiempo de Shakespeare, concretamente en la capilla de Saint George, de Windsor.