crespo

(redireccionado de crespas)
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  • adjetivo

Sinónimos para crespo

encarrujado

irritado

Antónimos

Ejemplos ?
Viajero de regiones ignoradas, Ay! ni una sola de tus ondas crespas A encontrar volveré, ni de mis pasos En tus orillas durará la huella.
Encima el astro inmenso numen de luz y genitor del día, que en majestuoso ascenso se aproxima al cenit; el infinito azul espacio en torno; un océano de crespas nubes a los pies, heridas por las del sol miradas encendidas; y el nombre venerando en todo escrito y visible la mano del de los mundos Padre y Soberano.
Consistía la vacilación del muchacho en que Carmen, a más de poco garbosa, era muy cachetona y carisoplada, a causa del ahoguío que padecía; pero al mismo tiempo admiraba Toto en ella unas trenzonas muy crespas y unos dientes de pocelana: fuera de que no le parecía nada chinche ni acusona.
Es la generación del aire y fuego; Son del ingente mar las crespas olas, El tesoro de Dios, de donde salen La nieve, la tormenta y el granizo, Y el viento proceloso Que a cumplir sus palabras se desata, Y los arroyos que en bullente plata Hace correr su dedo generoso, Y los cedros del Líbano altaneros Que levantó su mano, Hierbas y plantas mil que fructifican Para el sustento humano.
Vio las borrosas pinturas pendientes en los muros, el lavabo de cantería con su grifo, los ornatos dispersos aún sobre los bufetes, las crespas pellices que tendían sus brazos blancos, el haz de cirios nuevos abandonado en un rincón, los cajoncitos entreabiertos dejando asomar una punta de cíngulo, todo el caprichoso desorden de la sacristía a última hora.
Mas vino prueba en contrario, una mañana en que ingresó el señor Lorenz al restorán. ¿Qué le pasaba al señor Lorena? ¿Qué cara traía, tan a crespas facciones trabajada? –¿Algún borrón en la tela, amigo mío?
Durante las dos semanas que permanecí en Bogotá estuve continuamente con Aureliana, y al tiempo de despedirme vi brillar una lágrima de sentimiento entre sus crespas pestañas.
No acepto, señora, respondí con estudiada frialdad, deleitándome en ver cómo bajaba los ojos, que se le humedecieron, y cómo le caía sobre las mejillas la sombra de las largas pestañas crespas.
Al bajar los párpados, un poco pesados, la sombra de las pestañas crespas le caía sobre las mejillas pálidas, de una palidez sana y fresca como la de las hojas de una rosa blanca pero de una palidez exangüe, profunda, sobrenatural casi, y por la curva armoniosa de los labios rosados flotaba una sonrisa supremamente comprensiva.
Ostente crespas blancas esculturas artífice gentil de dobladuras en los que damascó manteles Flandes, 860 mientras casero lino Ceres tanta ofrece ahora, cuantos guardó el heno dulces pomos, que al curso de Atalanta fueran dorado freno.