Ejemplos ?
La libertad al tirano le muda el nombre, y la avaricia al príncipe. Es de ver si puede ser cruel el dadivoso y justo el avariento.
¡Qué fea letra! Y eso que es maestro... —Pero por qué no quiere vivir... —Porque el mundo es cruel... incomprensivo.. despiadado...
La justicia, y la clemencia, y la valentía, y la honestidad y templanza son virtudes que el pueblo alaba pocas veces universalmente; porque la venganza y la invidia y las malas costumbres de los más de los populares, desean al príncipe para otros cruel, para sus introducciones deshonesto, y para las atenciones de su maña cobarde, y para la licencia de sus delitos injusto.
Claro que, el último país en liberarse, muy probablemente lo hará sin lucha armada, y los sufrimientos de una guerra larga y tan cruel como la que hacen los imperialistas, se le ahorrarán a ese pueblo.
A cabo de tres días yo torné en mi sentido y vine echado en mis pajas, la cabeza toda emplastada y llena de aceites y ungüentos y, espantado, dije: “¿Que es esto?” Respondióme el cruel sacerdote: “A fe, que los ratones y culebras que me destruían ya los he cazado.” Y miré por mí, y víme tan maltratado que luego sospeché mi mal.
¡Haré por Angustias todo eso y mucho más! ¡Pero he pasado un rato cruel, creyendo iba usted a pedirme que me casara con la muchacha!
Y cada vez que alguno de ellos estaba a punto de nacer, Urano los retenía a todos ocultos en el seno de Gea sin dejarles salir a la luz y se gozaba cínicamente con su malvada acción. La monstruosa Gea, a punto de reventar, se quejaba en su interior y urdió una cruel artimaña.
Friolenta, cubrió con un oscuro chal su seno, egregio exilio de muchos agasajos; y admiré a la mujer de los párpados bajos, esfinge cruel y aciaga, pesadilla fatal.
Si queréis seguir mis instrucciones, podremos vengar el cruel ultraje de vuestro padre; pues él fue el primero en maquinar odiosas acciones.” Así habló y lógicamente un temor los dominó a todos y ninguno de ellos se atrevió a hablar.
«No temas --dijo-- por Rogelio nada, que, vivo y sano, aún te ama y te adora, mas preso está otra vez en la celada que tu enemigo le presenta ahora; y así es preciso que, en corcel montada, me sigas, si lo amas, sin demora; que si me sigues, mostraréte el modo con que a Rogelio al fin libres de todo.» Y prosiguió narrando el artificio que había urdido el siempre astuto Atlante, con el que al darle de su rostro indicio, fingiéndola en poder de un cruel gigante, lo había atraído al mágico edificio, para dentro quitarla de delante; y cómo con parejo ardid detiene a cuanta dama y caballero viene.
Paladín fuiste para los Inmortales de una cruel contienda y por tu sabiduría regresamos de nuevo saliendo de aquella oscura tiniebla, ¡soberano hijo de Cronos!, después de sufrir desesperantes tormentos entre inexorables cadenas.
Dice en esa carta: “Y ansí manco de mi pierna derecha de dos arcabuzazos que me dieron siguiendo tu voz y apellido contra Francisco Hernández Girón, rebelde a tu servicio como yo y mis compañeros al presente lo somos y seremos hasta la muerte, porque ya de hecho hemos alcanzado en estos reinos cuán cruel eres y quebrantador de fe y palabra.