Ejemplos ?
Su culo era muy fofo y resabiado, completamente fláccido y marchito, y tan curtido por hábitos libidinosos que nos contará su historia, que podía hacerse en él todo lo que uno quisiera sin que ella lo advirtiese.
Ni ¿cómo había de gustarle un hombre soez y mal vestido, con las manos llenas de callos y espinas, quemado del sol, curtido por la lluvia y oliendo a pescado a una vara de distancia, a ella, tan pulcra, tan elegante, tan presumida como una madrileña?
En efecto, sobre la calzada sonó el estruendo de la bizarra Caballería. El jefe de ellas, un oficial curtido en las luchas contra los indios, se detuvo delante de la caseta en que estaba Felipe.
Si es pobre, el domingo y los días de grandes fiestas salen del fondo del arca las bien conservadas galas: mantón ó pañolón de Manila, rica saya y mantilla para ella; y para el marido una camisa bordada con pájaros y flores, blanca como la nieve, un chaleco de terciopelo, una faja de seda encarnada ó amarilla, un marsellé remendado, unos zahones con botoncillos de plata dobles y de muletilla, y unos botines prolijamente bordados de seda en el bien curtido becerro.
On s'embrasse sur le quai, et puis c'est fini. El navegante, curtido por innumerables travesías, no comprendía a los que lloriqueaban.
Su rostro estaba curtido por la intemperie, rojizo y enjuto; y sus ojos llorosos, de párpado flojo, y su cara consumida y famélica, delataban no sólo la edad, sino la miseria profunda.
A veces, desde el observatorio de la ventanilla del destartalado coche veía al dueño de la casa, el tío Lorenzo Laroco, llevando la esteva o repartiendo con la azada el negro estiércol fecundador, exponiendo al sol sin recelo su calva sudorosa y su rojo y curtido cerviguillo, y admiraba, involuntariamente, aquella vejez robusta aquella alegre energía, aquella complacencia en la tarea y en la posesión de un bienestar ganado a pulso y a puño, sin defraudar a nadie, honradamente.
Para nosotros son los duros terreros colchones de blandas plumas: el cuero curtido de nuestros cuerpos nos sirve de arnés impenetrable que nos defiende; a nuestra ligereza no la impiden grillos, ni la detienen barrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro ánimo no le tuercen cordeles, ni le menoscaban garruchas, ni le ahogan tocas, ni le doman potros.
-Esto no puée ser, hombre -exclama, saltando del vehículo un mozo bien plantado, de rostro curtido, ojos relampagueantes y luciendo rico traje de los más típicos de Andalucía.
No me dé usted el racimo, sino el licor; no la tez virginal y lavada en agua pura, sino la que ha curtido e impregnado el amor y adobado la perfumería; no el bloque de mármol, sino la estatua de Capeaux; no la rosa rústica de los setos, sino la orquídea monstruosa criada en estufa; no el animal viviente, sino la sierpe de esmalte y pedrería o el pájaro que canta por mecanismo.
Deja el bosque y el prado; retírate a poblado; servirás de portero a un rico caballero, sin otro afán ni más ocupaciones que defender la casa de ladrones" "Acepto desde luego tu partido, que para mucho más estoy curtido.
Ella permanecía de pie, mirando, fascinada, aquel rostro curtido, afeitado y seco que relucía con este barniz especial del presidio.