delirar


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  • verbo

Sinónimos para delirar

desvariar

Sinónimos

fantasear

Sinónimos

desbarrar

Ejemplos ?
¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así! Y yo soñaba en eso, mi santa prometida, y al delirar en eso con alma estremecida, pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti.
Por otra parte, las impresiones de sus placeres se medían según el género del suplicio, un ahorcado no le producía más que una sensación muy simple, un hombre apaleado lo hacía delirar, pero si era quemado o descuartizado, se desmayaba de placer.
a sombra nos cobija Con su tapiz de duelo; Cansado ya del cielo, El sol se hundió en la mar. El mundo duerme imbécil, Vacilan las estrellas; En torno a las botellas Venid a delirar.
¿ No deséais nada de mí? Si me dais otros diez sequines, yo haré delirar por vuestros amores a la Señora Princesa, ¿No queréis, Excelencia?
Tu pecho que se adelanta y que realza el muaré, Tu seno triunfante es una bella armadura Cuyos paneles combados y claros Como los escudos atajan los dardos; ¡Escudos provocadores, armados de puntas rosadas! Armario de dulces secretos, lleno de buenas cosas, De vinos, perfumes, licores ¡Que harían delirar los cerebros y los corazones!
El vate, enamorado de las nueve Musas, brinda en su loor otras tantas copas; las Gracias, en su inocente desnudez, temerosas de las reyertas, prohiben que se apuren más de tres. Es muy grato en ocasiones delirar, ¿por qué cesa la música de las flautas frigias y pende la zampoña junto a la callada lira?
¡Quise hacer de la ciencia un narcótico y a la vez un estimulante!» VI Al poco de haber vuelto los novios de su viaje de luna de miel, cayó Abel enfermo de alguna gravedad y llamaron a Joaquín a que le viese y le asistiese. -Estoy muy intranquila, Joaquín -le dijo Helena-; anoche no ha hecho sino delirar, y en el delirio no hacía sino llamarte.
Más vale delirar lindas quimeras En ilusión de sueños seductores, Que roer esperanzas pasajeras En este valle de ponzoña y flores, Donde, aguardando dichas venideras, Lloramos sobre el pan de los dolores; Donde, al buscar el necesario aliento, Mortal cicuta nos regala el viento.
Cuando se excedía en las cervezas y en el ron, le comenzaban a dar tremendas convulsiones que le hacían delirar y terminaba llorando como un loco, ante la angustia de su madre y de su padrastro que lo trataba mejor que a un hijo.
Que no se vio buscar ciervo ni gama fuente o río jamás desde su cumbre como yo esa costumbre dulce que hoy, cuando amarga, más atiendo; si a mí y a mi deseo bien entiendo, que me hace delirar solo conmigo, y allá vagar por donde no hay camino, cansado y ya sin tino, espero hallar jamás lo que ahora sigo.
Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.
Y ascenderíamos a la suma humanidad; dominadora de los instintos, creadora de lo puramente humano, despojados de las ataduras que nos imponen las ecologías y las ideologías. —¿Y si no podemos...? —¡Debemos! Alguien comenzó a delirar: —¡Oh! ¡Cuan hermoso es ser joven! ¡Y cuan terrible!