Ejemplos ?
Pues pasó lo que quiso hacer Cantillo aquí el otro día, si nosotros le hubiésemos dado oportunidad (APLAUSOS); pasó porque el general Herrera, uno de sus generales, le dijo a Machado que se fuera y puso a un Carlos Manuel de Céspedes allí, un Carlos Manuel de Céspedes que instauró un gobierno allí, descolorido por completo.
Tornóse Inés aterrada, oyóse dentro un gemido; aplicó atenta el oído, y dijo temblando: «El es.» Rápida, desalentada, por el corredor saltando, dio al jardín, encomendando su salvación a sus pies. Trémulo, descolorido, el Duque de allí a un momento, saliendo del aposento, embozado apareció.
Hallarás al deleite escondiéndose y buscando las tinieblas, ya en los baños, ya en las estufas y en los lugares donde se recela la venida del juez. Hallarásle flaco, débil y sin fuerzas, humedecido en vino y en ungüentos, descolorido, afeitado y asqueroso con medicamentos.
Tenía los pies desnudos; la cabeza envuelta en un pañuelo descolorido, un sombrero todo deformado y agujereado, y en las espaldas, un ponchito miserable; una camisita rota y sucia y un pantalón corto completaban el ajuar, capaz de dar frío con su sola vista.
Permanecían allí, mudos, sin un gesto, como alejados en el misterio bajo largas cogullas de paño plateado, de una plata mate, de reflejo muerto; pues ya no había ni dominós, ni blusas de seda azul, ni Colombinas, ni Pierrots, ni disfraces grotescos; pero todas aquellas máscaras eran semejantes, enfundadas en el mismo traje verde, de un verde descolorido, como sulfatado de oro, con grandes mangas negras, y todas encapuchadas de verde oscuro con los dos agujeros para los ojos de su cogulla de plata en el vacío de la capucha.
Des- graciadamente el manuscrito, amén de lo descolorido de la tinta en el transcurso de dos siglos, tiene tan garrafales des- cuidos del plumario, que hacen de la lectura de una página tarea más penosa que la de descifrar logogrifos.
Sus miradas en tierra, distraído fija, sin ver lo que a sus ojos tiene, y en confuso tropel descolorido pasan por su memoria las ideas tardas en paso y en contorno feas.
El desconocido no advirtió la presencia del caballero hasta que estuvo delante de él. Ubaldo vio con estupor que vestía un jubón magnífico y muy adornado pero descolorido y pasado de moda.
Lo que me interesaba era una persona que, apoyada en un pilar, reclinada en la románica efigie de Santa María Salomé, asistía a la ceremonia como en éxtasis. Parecía hombre de unos cincuenta años, no muy alto, descolorido, de entrecana barba rojiza.
La madre oía, fascinada, inmóvil. Una ola de sangre subía del corazón al rostro siempre descolorido, y lo enrojecía de púrpura. Pugnaba por hablar, por gritar, y un espasmo le cerraba la garganta.
Por eso su tez está mal asistida de su sangre. Tienen descolorido el rostro y colorado el corazón. Quien piensa tan profunda y continuamente que se consume a sí mismo, ¿qué hará al que aborreciere?
Pero, cuando Preciosa vio a don Juan ceñido y aherrojado con tan gran cadena, descolorido el rostro y los ojos con muestra de haber llorado, se le cubrió el corazón y se arrimó al brazo de su madre, que junto a ella estaba, la cual, abrazándola consigo, le dijo: -Vuelve en ti, niña, que todo lo que vees ha de redundar en tu gusto y provecho.