descomunal

(redireccionado de descomunales)
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  • adjetivo

Sinónimos para descomunal

Ejemplos ?
En ese instante me fijé cómo, fantasmagóricos, los árboles se desprendían de la tierra y sus raíces se convertían en horribles patas, sus enormes ramas se volvían gigantescas y amenazantes manos muy rasposas y las tupidas hojas de sus copas se hacían descomunales y deformes cabezas.
Y ahí, justamente debajo de la tetilla, veíase la mano, una mano pálida con dedos largos y uñas descomunales, adherida por la palma a esa parte del cuerpo como si estuviese soldada o cosida en él.
Hasta antes de la nacionalización de la banca no habíamos podido encontrar fórmulas efectivas para combatir el agio, la usura abusiva que proveyó fuerzas descomunales al capital.
Los médicos aseguraron que moriría sin remedio, si no tomaba una píldora de gran virtud, que sólo sabía fabricar un boticario medio brujo, que habitaba en una ciudad sitiada por numerosos ejércitos de descomunales salvajes antropófagos, que degollaban y devoraban a cuantos trataban de penetrar en ella.
En una de las tabernas de la universitaria ciudad hallábanse congregados, al olor de un suculento jigote y de descomunales jarros de Valdepeñas no bautizado, gran número de estudiantes, cómicos y mujerzuelas, gente toda así lista para un fregado como para un barrido, a la que tanto se le daba de lo de arriba como de lo de abajo.
Aquella música que se desprendía del fondo de la vecindad dejó de escucharse y todos sus habitantes se sintieron gradualmente como abandonados; por más que seguían con sus radios a todo volumen o sus grabadoras descomunales en su escándalo, algo faltaba ahora en el ambiente de la vecindad.
Todo arrasaba a su paso, los árboles caían como pajas insignificantes. Las descomunales bestias eran devoradas por aquellos líquidos espesos e incandescentes donde el niño vivía.
José Napoleón I»: ya se dignaban oír misa, los domingos y fiestas de guardar, aquellos hijos de Voltaire y Rousseau, bien que los generales y jefes superiores la oyesen, como ateos de más alta dignidad, arrellanados en los sillones del presbiterio y fumando en descomunales pipas...
Espejismo encastillado al servicio de la afrenta, porque en verdad os digo, que fueron hombres -descomunales hombres- sudorosos y hormonales como aquél que protesta por la calle y desgañita furias sudorosas o se sube a un estrado virulento defendiendo infortunados o cava su tumba en cualquier fábrica sin más esperanza que calmar la maquinaria del dinero o rueda los arados con su cónyuge -beatitud de ingenuidades- y se acuesta en su misérrimo colchón de sexo sin saber para qué tantas pulsiones.
Pues, ¿qué?, ¿te has hallado ya en la refriega? ¿Te ha herido alguno de aquellos poetas descomunales? -No sé quién me ha herido -dijo Apolo-; pero ¿qué dices de poetas?, ¿qué?
¿En qué sentido?» -«Sí, Duncanio, tu plazo es ya cumplido; Sígueme, que llegó tu postrer día: Ya te debo contar por presa mía.» Uñas descomunales le clavaba El peregrino negro y le arrastraba.
Dijo Brahma, y los chiquillos, dándose empellones y riéndose descompasadamente y arrojando gritos descomunales, se lanzaron en pos de nuestro globo, y éste le da por aquí, el otro le hurga por allá...