despreciar

(redireccionado de desprecias)
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  • verbo

Sinónimos para despreciar

desairar

Sinónimos para despreciar

Ejemplos ?
Mas temo que has de darlo a los viciosos como tú para que pretendan lo que tú desprecias, y a los maldicientes y murmuradores para que lo imaginen y digan.
Solitario, tú recorres el camino del creador: ¡un Dios quieres crearte con tus siete demonios! Solitario, tú recorres el camino del amante: te amas a ti mismo y por ello te desprecias como sólo los amantes saben despreciar.
Tú, sastre, entonces, dices: «Vea usted, ¡qué niño tan torpe!, le hago un uniforme de consejero, tan hermoso y tan bordado, y al muy necio no le viene». Coges el uniforme, desprecias al niño y te vas.
Y no sólo ellos, cuyo parecer estimas pero cuya vida desprecias, sino también los romanos de la orden de los caballeros, personajes muy insignes y honestos, así como los restantes ciudadanos esforzadísimos que rodean ahora mismo el Senado, cuya concurrencia has podido comprobar tú mismo hace poco, y percibir sus afanes, y oír con claridad sus palabras.
Y, sin embargo, no quieres creer que éste es Jesucristo, pues le desprecias por haber tomado carne humana de una mujer, y por la ignominia que padeció sufriendo muerte de cruz, hallándose efectivamente idóneo para reprender en lo superior a la soberana y suprema sabiduría con despreciarla y abatirla en lo inferior.
Me desprecias, Alexis, y ni siquiera preguntas quién yo sea, cuán rico soy en ganados, cuánto abunda la blanca leche en mis majadas.
Pero como no conoces esta semejanza, te imaginas que la retórica es lo más bello que existe en el mundo y desprecias la profesión de sofista.
Allí se encamina con paso igual toda esa multitud que ves pleitear en el foro, sentarse en los teatros y orar en los templos. Y los que adoras y los que desprecias, no serán más que una misma ceniza.
GESZLER.––(Después de un momento de silencio.) ¿Así desprecias al emperador, y a mí que ocupo su lugar, negándote a mostrar el respeto debido a este sombrero que mandé colgar aquí para poner a prueba vuestra obediencia?
-¿Y por qué te odian los empresarios? -Porque he sido crítico. -¿Y por qué desprecias al público? -Porque el público no desprecia a los empresarios.
Tú, que pregonas los cien motivos que tuviste para romper definitivamente con ella, y las muchas razones que provocaron tus fundadas quejas, cesa en las lamentaciones, véngate mejor callando, y así llegarás a olvidarla sin sentimiento. Preferible es que calles a manifestar que la desprecias.
Por tanto, hijo, no te debe resultar penoso llevar el saco de la Orden, tan provechoso, ya que si, por amor de Cristo, desprecias el mundo, y mortificas la carne, y luchas valerosamente contra el demonio, tú también tendrás un día un vestido igual e igual claridad de gloria.