distinguir

(redireccionado de distinguí)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para distinguir

caracterizar

Sinónimos

divisar

honrar

Sinónimos

sobresalir

Sinónimos

Antónimos

  • ocultarse
  • vulgarizarse

Sinónimos para distinguir

Ejemplos ?
Yo distinguí en el fondo crepuscular de una sala blanca entarimada de nogal, un grupo de mujeres con tocas, haciendo hilas y rasgando vendajes.
Yo distinguí claramente a la luz de la luna, cómo se volvían los unos a los otros, y cómo se hablaban tomando consejo, y cómo después recobraban las riendas y se partían.
Iba a cerrar los ojos de nuevo, cuando extrañas pisadas apresuradas, y a poco mezdadas con timbres y ruido de puertas cerradas con estrépito llamaron mi atención, luego distinguí unos gritos confusos.
Llovía mucho; el viento era fuerte, pero la luna aparecía de vez en cuando a través de las nubes, y la oscuridad no era completa. Pronto estuve a la vista de la casa de míster Peggotty y distinguí la luz que brillaba en la ventana.
Creí, pues, hallarlo en alguna lonja, donde se rieron en mis hocicos; salí de aquí, y me sucedió otro tanto en una droguería, en una botica, y, por último, desesperado de encontrarlo, volví a mi cartel y distinguí, ¡necio de mí!, con la mayor admiración, que era un libro.
Y penetré en la bambalina oculta de los escenarios donde distinguí las máscaras de sus muecas verdaderas grabando las tomas arenarias que después repetirían en su carnaval de lágrimas.
Unas horas después, al oír voces, abrí los ojos, que había mantenido cerrados, y al través de la bruma que llenaba el cuarto vi seis caras que se inclinaban sobre la mía, distinguí los bigotazos blancos de don Mariano Miranda, la carita árabe de Vicente, su hijo, la cabezota rubia de Marinoni y la corbata lila de uno de los médicos, un personaje rosado y oloroso a Chypre, que me auscultaba frenéticamente, dándome golpecitos con los dedos llenos de anillos.
Estaba yo sentado frente a una mesa, meditando, con la nariz metida en mi taza de café, cuando, al levantar la vista distinguí a un jorobadito que con los pies a dos cuartas del suelo y en mangas de camisa, observábame con toda atención, sentado del modo más indecoroso del mundo, pues había puesto la silla al revés y apoyaba sus brazos en el respaldo de ésta.
No hay duda, es Estefanía: »Yo distinguí su pellote: »Mi puñal será su azote; »Mueran a mi furia impía.» Dice y como tigre hambriento Con ayuno de dos días, Que de las matas bravías Cuando salta, hiende el viento, Que a sus presas ataraza, Bebe sangre en sus enojos Y hechos brasas ambos ojos Hiere, rasga, despedaza: Se arroja al punto Fernán Con el puñal matador Que refleja su furor Sobre el nocturno galán.
Me iba sosteniendo con naranjas agrias. Una tarde, a esta misma hora, distinguí caballos junto a una laguna. «Si son de gente paraguaya -me dije- estoy perdido», que no se usan más que en el Brasil.
Allá, frente a uno de los bellísimos templetes que están restaurando en este momento, distinguí a mi compañero de viaje, que miraba fijamente el estado de la obra.
Me enderecé en el momento que el maquinista desaparecía por la escotilla, después de gritar al timonel: -¡Proa al faro, muchacho! Busqué con la vista al capitán y distinguí su silueta junto al guardacable.
Estaba oscura la tarde, y el tono sombrío del cuero de Córdoba que cubre las paredes, acrecentaba la oscuridad de la estancia. Sólo distinguí en ella la blancura de la túnica y del manto, destacándose sobre el fondo sombrío.
Corriendo por todas partes, y buscando el modo de aliviar mi apurada situación, puesto que mis caudales para el viaje se habían evaporado ya, distinguí, en mitad de una plaza, un viejo de elevada estatura.
Hubo un movimiento y una exclamación a mi derecha y, atisbando entre las tinieblas, distinguí a Whitney, pálido, ojeroso y desaliñado, con la mirada fija en mí.
Nació en Piñas y sus estudios primarios los realizó en su ciudad natal; los secundarios en el Colegio Normal Manuela Cañizares, de la ciudad de Quito, en donde recibió una educación esmerada por parte de prestigiosos Profesores, que han honrado al Magisterio Nacional, como son los distinguí dos educadores: Doctora Lucila Salvador de Villacreces.