enamorar

(redireccionado de enamorados)
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  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para enamorar

galantear

Sinónimos

Antónimos

atraer

Sinónimos

Ejemplos ?
Sólo, por ahora, os pido que no echéis tan enamorados y limpios pensamientos como los míos en la calle; que si vuestro dueño los sabe y no los cree, me condenará a destierro de vuestra presencia, que sería lo mismo que condenarme a muerte.
Pero, con todo esto, no tuvo celos confirmados, más fiado de la bondad de Preciosa que de la ventura suya, que siempre los enamorados se tienen por infelices en tanto que no alcanzan lo que desean.
Los dos solos estábamos cogidos de las manos, sentados en el viejo muelle, debajo del cual el agua glauca y oscura chapoteaba musicalmente. Había un crepúsculo acariciador, de aquellos que son la delicia de los enamorados tropicales.
Y como en aquel momento alzara la vista la Picarona, entablaron, intensos e inmóviles, un ardiente diálogo de amor los ojos de ambos enamorados, que no pudieron darse cuenta de que en aquel momento desembocaba en la calle braceando gallardarnente el famoso Zargatona, el cual detúvose un instante, sorprendido e iracundo, al ver al también famosísimo Ecijano en la reja de la mujer querida, avanzó después decidido hacia ellos, y al llegar casi a su lado, vaciló un instante, dominó en él por fin la prudencia a la ira, y se alejó lentamente murmurando con voz sorda y balbuciente: -No, no tengo yo ganas de volver a jugar al tute en el Peñón de la Gomera.
Cuando ya estaba cerca, la Princesa, según le había prescrito el Caballero del Pez, descorrió el velo, y pasando detrás del espejo, desapareció a los enamorados ojos del fiero dragón, que quedó estupefacto al hallar dirigidas sus amorosas miradas a un dragón como él.
Y en aquel momento de trágicas meditaciones, cuando ambos enamorados al mirar el horizonte de su vida veíanlo como velado por una ráfaga de sangre y de infortunios, una voz cascada resonó en sus oídos y un hombre, destacándose de detrás de los pencares, avanzó lentamente hacia la tapia.
A los tres meses de casados, Mazzini y Berta orientaron su estrecho amor de marido y mujer, y mujer y marido, hacia un porvenir mucho más vital: un hijo: ¿Qué mayor dicha para dos enamorados que esa honrada consagración de su cariño, libertado ya del vil egoísmo de un mutuo amor sin fin ninguno y, lo que es peor para el amor mismo, sin esperanzas posibles de renovación?
Estos afectos de los dos amantes, tan tiernos y tan enamorados, hicieron verter lágrimas a muchos de los circunstantes, y sin hablar más palabra Ricaredo, y sin le haber hablado alguna a Isabela, haciendo Clotaldo, y los que con él venían, reverencia a la reina, se salieron de la sala llenos de compasión, de despecho, y de lágrimas.
Tal vez reconoce su fragilidad, y adivinando que puede desvanecerse antes que acabe la existencia de los enamorados, implora, por instinto de conservación, el auxilio de la muerte.
Como Zoilita trajo al matrimonio, por toda dote, un regi- mienlo de enamorados galanes, éstos se turnaban para acom- pañarla en la noche, cuidando sólo de asomarse á la casa en que sonaran cuerdas, y preguntar:-— ¿Quién toca el harpa?
Las puertas de su sa- lón no se abrían sino para dar entrada á altas personalidades de la política ó del dinero. No se encanalló nunca, ni fué cari- tativa para con los enamorados pobres diablos.
Bajo la horrible condición que le impusiera Siripo, los enamorados esposos no podían verse más que de lejos; pero ellos habían inventado un medio de hacer menos horrible su separación, escribiéndose mutuamente.