encallar


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  • verbo

Sinónimos para encallar

varar

Sinónimos

atascarse

Ejemplos ?
máscara hecha añicos por limosnas que compraban apariencias de felicidad, preferencia de sótanos embargados sobre libres velas para navegar y al hallazgo del teatro sumergido, fluyó la agonía de mi zozobra imbécil para encallar en islas de coral y acero.
Y después de muchas campañas, de travesías penosas y sin número, después de haber sufrido mil tempestades, la nave, muchas veces, desgarrado el velamen, el casco hecho una ruina, con el timón roto, viene -errando el puerto- a encallar y zozobrar en los escollos de la costa.
¿No ves que aunque corrieses El mar de parte á parte, Dando la caza á flotas enemigas, Y las unas rompieses Por fuerza, otras con arte Hicieses declarar por tus amigas; De tan graves fatigas El galardon mas cierta Será encallar al embocar del puerto?
Los intentos realizados por cubistas y por futuristas para sacar a las artes figurativas del fango del pasado solo han producido nuevos desencantos. El cubismo, que había partido de la simplificación de la técnica representativa, acabo por encallar en el análisis.
Por consiguiente, si no intervenían factores adversos era caso seguro que el cuerpo del cetáceo se encontraría en la mañana del lunes muy próximo a la caleta, donde se le podría encallar con relativa facilidad, poniendo término a su peregrinación por el océano.
Y también, a menudo, sucede al joven inmigrante, de buena familia, demasiado confiado en la superioridad relativa de su instrucción, de venir, después de muchas tempestades, a encallar y zozobrar en los escollos de la vida americana, con las ilusiones hechas añicos y el timón roto.
41 Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abría con la fuerza de la mar.
Todo lo anterior hace que su navegación sea de mayor cuidado que la navegación de los canales patagónicos y fueguinos. El peligro de encallar es frecuente.
En el invierno de 1923 un ciclón hizo encallar los vapores Rugia, Tuscany y Montferland en apenas dos kilómetros de las playas del balneario La Floresta.
Su capitán al ver perdida la nave, prefirió encallar el navío antes que perderlo y lo llevó frente a las playas de La Cebada (actual IV Región de Coquimbo), donde en un intento por vararlo en la playa, lo encalló en unos roqueríos en la playa en donde quedó a firme.
En 1975 el escritor británico James Clavell publicó la novela titulada Shogún, señor de samuráis. La historia narra las aventuras de un marino inglés, convertido en samurái, tras encallar su barco en las costas de Japón.
El 13 de noviembre un viento del norte, puso a flote nuevamente el destructor pero la nave a la deriva, volvió a encallar a solo 45 metros de orilla Los residentes de la zona, intentaron salvar partes del destructor, y un hombre, fue aparentemente asesinado cuando intentaba retirar una de las hélices de bronce del Assiniboine.