Ejemplos ?
En cuanto a la enemistad de franciscanos y jesuitas en América, la causa era que ambas órdenes aspiraban al predominio en la reducción de infieles y establecimiento de misiones.
Tan ardiente había estado mi corazón que había pensado derretir un iceberg con su fulgor, pero únicamente hallé al final un dominante escalofrío apoderándose de mis propios órganos vitales. No era enemistad lo que había sentido hacia ellos mientras me apresaban, sino lástima únicamente, por ellos y por el mundo.
Rasgó una parte del éter que rodea la tierra, y formó una prenda (dµ????) dada a la enemistad de Hera, y con el tiempo, de él dicen los mortales que fue criado en el muslo (µ????) de Zeus, alterando el nombre, porque él, siendo dios, de la diosa Hera fue prenda (dµ??e??), y componiendo una leyenda.
Habrá de ambas partes perpetua amnistia y olvido de todas las hostilidades que durante la reciente guerra se hayan consentido en cualquiera lugar y modo por una y otra parte; de suerte que en ningún tiempo por ellas ni por otra causa ó pretesto se cause enemistad ni molestia la una á la otra directa ó indirectamente so color de justicia, ni por via de hecho, ni sufra que se la cause.
No nos conviene su enemistad.) y tarareando una cancioncilla piafiana subió graciosamente por las marmóreas escaleras nacaradas rumbo a su recámara rococó.
Todas las luces apagó Julio César a su salud: tuvo sin ojos el deseo, desvelose en guardar su propia muerte, en traer a sí su homicida; y como determinaba a escuras, no vio la enemistad de Marco Bruto en la amistad que tenía con su enemigo Pompeyo.
Conócese que César temía ya a cada uno de por sí, y mucho más la amistad y el parentesco que tenían, pues dando esperanzas para pretender la pretura urbana a cada uno en secreto, los dividió con enemistad ambiciosa.
Ni tenemos otra cosa que temer en este hecho sino la dilacción; porque si le damos tiempo, establecerá su reino y fortificará su poderío con hechuras, y comprará amigos con las mercedes y beneficios. Yo no tengo enemistad con la persona de César, sino con su intento, ni en estas palabras oís mi venganza, sino mi celo.
Que aun los enemigos y quejosos y castigados del propio César, por mostrarse generosos y humanos, o serían neutrales, o seguirían (por su seguridad) a la mayor parte; porque en casi todos los rencores la enemistad tiene por orilla la muerte del que aborrece; y que en esta confusión grande y forzosa no podría ser oída su razón ni las causas de ella.
Y como Cicerón, movido de la enemistad que tenía con Marco Antonio, favoreciese las partes de Julio César en Octavio, su heredero, Bruto le escribió una carta, disuadiéndole de establecer monarquía con la sucesión.
Pacífico en su idiotez, permitíanle vagar libre por el pueblo. Un día, sobre una dificultad en mi encargo y sobre cómo se debiera de allanar, don Rodrigo y yo soltamos palabras de enemistad.
Aspiramos a un nacionalismo más sano que no se logra partiendo del rencor, la enemistad, la lucha permanente o la demonización del otro, el verdadero amor por el país es antes que nada amor y respeto por su gente, por toda su gente.