Ejemplos ?
Y le hubiese entregado la yegua —pues los aqueos lo aprobaban,—si Antíloco, hijo del magnánimo Néstor, no se hubiera levantado para decir con razón al Pelida Aquileo: —¡Oh Aquileo! Mucho me enfadaré contigo si llevas al cabo lo que dices.
Aguanta e adoctrine sin irritarte. Bien está, usted me parece tan raca, que no me enfadaré mas. Te decia, pues, que es de fe que tú te condenarás; y desgraciamente ya lo está nuestro amado Henrique IV, como siempre lo habia previsto la sorbona.
Pero puesto que no quieres, Callicles, que terminaremos esta disputa, escúchame al menos, y cuando se me escape alguna frase que no te parezca bien dicha, dime que no siga, y si me pruebas que estoy en un error, no me enfadaré contigo; al contrario, te consideraré como mi mayor bienhechor.