enternecer


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Sinónimos para enternecer

Sinónimos para enternecer

Ejemplos ?
De la otra parte el brío y cortesía, y tierna edad del mozo habían hecho enternecer de amor y simpatía tanto a Marfisa y a su gente el pecho, que si a él matar ser libres suponía miraban el ser libres con despecho; y quiere, si es forzoso que lo mate, morir también Marfisa en el combate.
Que no fue tanto el amador constante oponerse al stigio y duro encuentro y enternecer el muro de diamante: ni entrar Alcides al tartáreo centro, ligar el can, quitar de la cadena el amigo, que opreso tenían dentro; cuánto mi Musa de temores llena emprender cosa que el poder humano repuna, y el divino le condena.
Aquí llegaba con su juramento el buen Loaysa, cuando una de las dos doncellas, que con atención le había estado escuchando, dio una gran voz diciendo: -¡Este sí que es juramento para enternecer las piedras!
Y cuando se lamentaba así, la dijo una voz: -¿Qué tienes, hija del rey, que te lamentas de modo que puedes enternecer a una piedra?
Si Lucina te asistió alguna vez en partos verdaderos, te suplico por tus hijos, por este vano honor de la púrpura, por Jove que reprueba tus maldades, me digas qué te mueve a mirarme como ceñuda madrastra o como fiera castigada por el hierro.» Apenas el niño tembloroso prorrumpe en tales lamentos, despojando del vestido su tierno cuerpo que podría enternecer el pecho feroz de un tracio, Canidia, ceñida la fronte y el áspero cabello de rabiosas víboras, ordena quemar en las llamas de Colcos las ramas del fúnebre ciprés y del cabrahigo que crece en los sepulcros, los huevos de la inmunda rana teñidos en sangre, las plumas del búho nocturno, las hierbas que produce Yolcos o Iberia, fértil en venenos, y los huesos arrancados a la boca de una perra hambrienta.
Este acto sublime acaba de enternecer el corazon del bárbaro, y brotando de su duro pecho dos raudales de lágrimas, que salian por sus ojos, se echa á sus pies, y la dice: ¿yo mataros?
A ti también, Javier Ustáriz, cupo mísero fin; atravesado fuiste de hierro atroz a vista de tu esposa que con su llanto enternecer no pudo a tu verdugo, de piedad desnudo; en la tuya y la sangre de sus hijos a un tiempo la infeliz se vio bañada.
Y esta incomprensión serena por bajo de aquel corazón de oro, era más de lo que se necesitaba para enternecer a un hombre como Morán.
Concentra gran caudal de sonetos, décimas, epigramas, canciones sacras, romances, endechas y madrigales; destacan su conmovedora Égloga al Nacimiento de Cristo, los sonetos "A Itálica", "A un ciprés junto a un almendro" y "A una perla" y el madrigal "Tórtola amante":::::: Tórtola amante, que en el roble moras,::::: endechando en arrullos quejas tantas,::::: mucho alivias tus penas, si es que lloras,::::: y pocos son tus males, si es que cantas.::::: Si del a que enamoras::::: el desdén te desvía,::::: no durará el desdén, pues tu porfía::::: está un pecho de pluma conquistando.::::: ¿Podrá un pecho de pluma no ser blando?::::: ¡Ay de la pena mía,::::: en que medroso y triste estoy llorando,::::: y enternecer procuro::::: pecho de mármol, cuanto blanco duro!