espadón

(redireccionado de espadones)
También se encuentra en: Diccionario.
  • sustantivo

Sinónimos para espadón

chafarote

Sinónimos

Ejemplos ?
Bajo el mando de emperadores fuertes, la nave del Estado se mantenía firme, pero con el ascenso al poder de personajes débiles como Honorio, declinó rápidamente, lo que llevaría al caudillismo, encarnado en grandes espadones como Estilicón o Aecio.
Así, pueden encontrarse dagas, cuchillos, espadas, espadones, katanas, naginatas, cimitarras, lanzas, hachas, martillos, mazas, escudos y broqueles, por solo citar unos poquísimos ejemplos.
En su casaca azul no abundaban los bordados de oro, como en las de los sainetescos espadones de la patria nueva, que van, cuando se emperejilan, como dijo un poeta: «tan tiesos, tan fichados y formales, que parecen de veras generales».
No olvidemos que el Motín de Aranjuez no fue un motín popular sino un motín instado por la alta nobleza palaciega hacia el advenedizo Manuel. Liquidado Manuel, una corte de nobles y Espadones gobernó a su antojo el siglo XIX español.
La reina nombra a O'Donnell como jefe de gobierno. La experiencia del bienio terminó cuando se consumó la ruptura entre los dos "espadones", los generales Espartero y O'Donnell.
Desde Riego hasta Martínez Campos, casi todo el siglo XIX está salpicado de periódicos pronunciamientos de los espadones que agrupaban detrás de ellos a los distintos partidos políticos.
Durante su existencia tuvo el apoyo de parte del ejército (los espadones moderados, como el general Narváez), los terratenientes (conformados en una oligarquía proveniente tanto de la aristocracia tradicional como de la alta burguesía, y espacialmente situados en las zonas latifundistas de Andalucía y la Meseta), y parte de las clases medias (la llamada gente de orden).
El reglamento desarrollado por los jesuitas durante el siglo XVII para las defensas de los pueblos exigía que todos los indios adultos tuvieran entrenamiento y los niños empezaran a practicar a los siete años una vez al mes con hondas, arcos y lanzas. Los jóvenes debían ser diestros en el uso de machetes o espadones anchos «que tienen el golpe más seguro».
El uso de espadones por parte de las tropas producía un efecto notable, por similitud de notabilidad se usaba el término espadón para designar genéricamente a personas influyentes y de modo particular, en el reinado de Isabel II era usual llamar espadones a los militares que tomaban posiciones políticas en las distintas facciones liberales (Espartero en los progresistas, Narváez en los moderados, O'Donnell...), no tanto entre los carlistas (Maroto, Zumalacárregui) y protagonizaron pronunciamientos.
File:Luis Gonzales Bravo.jpg González Bravo. "Espadones" liberales de distintas tendencias: File:Marqués del Duero-1.JPG Manuel Gutiérrez de la Concha, Marqués del Duero.
En el caso español, el montante —arma de doble filo a dos manos y de grandes gavilanes—, es el término correcto y más técnico de llamar a la espada larga, y es genérico para las espadas usadas a ambas manos de todas las épocas. Ciertos especialistas sólo usan el término para tipos de espadas no tan grandes como los espadones suizos y alemanes.
La coyuntura trágica de división entre españoles del siglo XIX, que trajo los primeros exilios (afrancesados, liberales...), con la nueva perspectiva que da ver desde fuera la España que ya no se tiene, se debió a la feroz sucesión de guerras civiles ideológicas (Guerra de Independencia Española, Guerra Carlista) y la costumbre de confiar la alternancia política a los pronunciamientos militares (Riego, Cien Mil Hijos de San Luis, «espadones» moderados y progresistas...), en ausencia de elecciones libres o prácticas parlamentarias y administrativas aceptadas mutuamente por los principales partidos.
Dada la vinculación de la Corona con el partido moderado los progresistas tuvieron que recurrir al pronunciamiento militar para acceder al poder, lo que dio un especial protagonismo político a los "espadones" (a los generales políticos).
El 11 de junio, un golpe militar conjunto de espadones moderados y progresistas (alguno de ellos desde el exilio, por haber protagonizado pronunciamientos anteriores: Narváez, O'Donnell, Serrano y Prim), consiguió el apoyo de la mayor parte del ejército, incluso de las tropas enviadas por el propio Espartero para combatirlos (Torrejón de Ardoz, 22 de julio); con lo que el regente se vio obligado a exiliarse en Inglaterra, la principal beneficiada de su política económica (30 de julio de 1843).