espantar

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  • verbo

Sinónimos para espantar

ahuyentar

Sinónimos

Ejemplos ?
Procuraba don Carlos pasar adelante, mas era porfiar en la misma porfía, porque atrás ni adelante era imposible volverle; antes, como arrimándole la espuela quería que caminase, el caballo daba unos bufidos que espantaba.
E viendo mi voluntad, el Marqués me dijo que se espantaba cómo quería dejar lo que tenía, que era tan bien de comer como él, e aquella mina, por emprender cosa de tanto trabajo; e como vio mi ánimo e determinación, por una cédula de S.
Pero ahora llegaba el momento del drama que en ocasiones pasó a tragedia: el terrateniente en cuya posesión vastísima había venido formándose y creciendo sin su previa autorización aquel nuevo núcleo, no estaba conforme con su permanencia (porque era propicio al abigeato, o simplemente porque le espantaba los ganados o le privaba de aguadas, etc.) y reclamaba inmisericorde el desalojo.
En verdad que a ella no le pegaba como a sus soldados; pero, lo que es peor aun, para una alma delicada, abrumábala con palabras duras, la espantaba con horribles juramentos, rechazaba brutalmente su obsequiosa solicitud, y hasta le imputaba su constante malaventura, atribuyéndola a un sino adverso que -decía- pesaba sobre ella.
Una hebdómada él era serpiente, se volvía realmente serpiente: una hebdómada se hacía águila, una hebdómada también jaguar, se volvía verdaderamente la imagen del águila, del jaguar; una hebdómada aún, sangre coagulada, volviéndose solamente sangre coagulada. Verdaderamente, la existencia de aquel jefe Sabio espantaba ante su rostro a todos los jefes.
Montones de esos asquerosos animalejos treparon sobre mi cuerpo tendido e inerme y por más que yo los espantaba, dentro de mi inmovilidad, no lograba ahuyentarlos.
En veinte años -pensaba ella para sus adentros-, él se puede morir o me puedo morir yo, y de aquí allá, falta mucho todavía. La hipótesis de la muerte natural no la asustaba, pero la espantaba imaginar solamente que volvía su marido.
Pero de esto no se dio cuenta el hijo de Manín de Chinta por de pronto. Le gustó la yegua, pensaba él, porque sí, porque tenía buena facha, buen color, andaba bien y no se espantaba.
En aquellos momentos aquella mujer no podía tenerse en pie, se extinguía; y además, habiendo nacido inglesa, trasplantada a una provincia de Francia desde su juventud, el mero nombre de la ciudad de París le espantaba.
Cuando se daba cuenta de que la gente se retrasaba, se paraba a tomar aliento, enceraba, frotaba con colofonia su arco para que las cuerdas chirriasen mejor, y luego reemprendía su marcha bajando y subiendo alternativamente el mástil de su violín para marcarse bien el compás a sí mismo. El ruido del instrumento espantaba de lejos a los pajaritos.
No estaba sola, pues allí tenía su refugio un enjambre de orugas que con los vaivenes del puchero se agitaron moviéndose en todas direcciones. En monstruos antidiluvianos les convirtió la limaza, que de sí misma espantose al ver que a ellos espantaba.
Las vecinas y los amigos no esperaron a que les llamasen para ir a casa de la recién casada, pues grandes eran sus deseos de verlo todo, que no se atrevieron a realizar estando el marido, porque su barba azul les espantaba.