espantar

(redireccionado de espantados)
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  • verbo

Sinónimos para espantar

ahuyentar

Sinónimos

Ejemplos ?
Por esto el dios incitaba a los compañeros a que lo defendieran. En un principio, los teucros rechazaron a los aqueos, de ojos vivos, y éstos, desamparando al muerto, huyeron espantados.
Con ambas manos asidas de su ventana ambas hojas, inclinada la cabeza para que más prestos oigan sus oídos, fijo, inmoble tras la reza, fatigosa la respiración lanzando por la mal cerrada boca, con los espantados ojos saltándole de las órbitas, como escuálido fantasma que miedo infantil aborta, quedó en su reja Genaro sin voluntad que le acorra, dudando si es pesadilla de sueño que le acongoja.
Esta vez se quedó maese Cereza como si fuera de piedra, con los ojos espantados, la boca abierta y la lengua fuera, colgando hasta la barba como uno de esos mascarones tan feos y tan graciosos por cuya boca sale el caño de una fuente.
Responde, animal -ésta fue la salutación que, sacudiéndole el brazo violentamente, dirigió al pobre escudero, el cual, después de mirarlo un buen espacio de tiempo con los ojos espantados y estúpidos, le contestó con voz entrecortada por la sorpresa: -En esta casa vive el muy honrado señor don Alonso de Valdecuellos, montero mayor de nuestro señor el rey, que, herido en la guerra contra moros, se encuentra en esta ciudad reponiéndose de sus fatigas.
Corre, corre en su busca; llega al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervioso agita sus miembros, un temblor que va creciendo, que va creciendo, y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión, y prorrumpe, al fin, en una carcajada, en una carcajada sonora, estridente, horrible.
Los incendiarios, espantados del fin que preveían, se habían arrodillado, y renaciendo en ellos ante la horrenda muerte el misticismo y la devoción, imploraban a todos los santos nacionales: San Cirilo, San Alejo, San Sergio, la Virgen de Kazán...
Al unísono de los estampidos, oíanse gritos de muerte, alaridos de hombre y de mujer unidos por la misma cólera, sordas ronqueras de caballos espantados, furioso ladrar de perros; y cuando la radiación eléctrica esparcía su intensa claridad sobre el cuadro, tiñiéndolo de un vivo color amarillento, mostraba el ojo del atacante, en medio de nutrido boscaje, dos picachos negros de los que brotaba el plomo, y deformes bultos que se agitaban sin cesar como en una lucha cuerpo a cuerpo.
Como el perro que acosa con ágiles pies a un jabalí o a un león, le muerde, ya los muslos, ya la nalgas, y observa si vuelve la cara; de igual modo perseguía Héctor a los aqueos de larga cabellera matando al que se rezagaba y ellos huían espantados.
Aparición de otro mundo, sílfida, a quien maga artera cortó las ligeras alas, la juzgaran si la vieran. Tiende, espantados, los ojos por el caos: nada encuentra que socorro o que consuelo en tal apuro le ofrezca.
Media hora había transcurrido, empleada por los ladrones en jurarse unos a otros no decir nunca a su capitán que habían perdonado la vida a un hombre, cuando de pronto apareció Parrón, trayendo al segador en la grupa de su yegua. Los bandidos retrocedieron espantados.
Se oía el choque de sus dientes amarillos. Sus ojos espantados se desviaban de las horribles caras de sombra. Ni acertaba a contestar: no revolvía la lengua.
Vecino á su hora postrera, Tendido en su lecho yace Llena de angustias el alma El desapiadado alcalde. Los ojos desencajados De las cuencas se le salen Como si espantados vieran Mil espectros rodearles.