esparto


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Sinónimos para esparto

atocha

Sinónimos

Sinónimos para esparto

atocha

Sinónimos

Ejemplos ?
Los niños de la Atenas de Pericles, al ir á la escuela con su capacito de esparto lleno de higos secos y de olivas, se contaban el cuento de la cigarra imprevisora que tuvo que pedir un préstamo á la hormiga.
Quedan exentos de derechos los animales vivos, la cebada, si no es de la que llaman perla; carne de vaca, café y huevos, esparto y otras gramíneas...
DON LUIS ¿Aún replicáis, ladronazo? CELESTINA Avísame si te ahorcares, que yo pagaré el esparto. TACÓN No pagarás, que yo antes haré que tengan el pago que merecen tus embustes, y así quedaré vengado.
Aspero saco, erizado por dentro de sutiles puntas, encubre sus encantos y se clava en sus carnes; se distienden sus miembros, medio dislocados, crujen sus huesos; pies y manos se atrincan contra el leño por cordeles de esparto; corona semejante a la de Cristo ciñe sus cabezas; corre la sangre por sus frentes, de sus poros salta el sudor de la fatiga y del suplicio.
A los siete años de edad, Hayy se viste con hojas de los árboles y emplea varas como armas en su lucha con los animales Como su tristeza por tal causa se prolongase mucho tiempo y, llegando a tener cerca de siete años, desesperase de alcanzar aquellas cosas cuya falta le producía dolor, cogió hojas grandes de árboles, y unas se las puso por detrás y otras por delante, e hizo con hojas de palmera y de esparto un cinturón que rodeó a su cuerpo, con el cual sujetó las hojas.
BENITO Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra. CAPACHO Yo estoy más seco que un esparto. GOBERNADOR ¿Qué diablos puede ser esto, que aún no me ha tocado una gota, donde todos se ahogan?
No había remedio; la humanidad se torcía; no había rodrigones que bastaran; todo el esparto y todo el cáñamo del mundo no eran suficientes para guiar por el buen camino, ni la letra ni el espíritu de la infancia.
Ya gran parte del día había molido, que andaba cansado, cuando me quitaron las cinchas de esparto con que andaba ligado a la piedra y lleváronme al pesebre; pero yo, aunque estaba bien fatigado y había menester descansar, que casi estaba perdido de hambre, pospuesto el comer, que tenía asaz delante de mí, pareme a mirar la familia y gente de aquella casa.
¿Qué mar de vino, qué río de aceite no tendrá que gastar cualquiera rica dama andaluza para comprar un vestido de casa de Worth? Pues ¿si la dama es de Almería y tiene que comprarse el vestido de Worth con el producto del esparto?
Y ¿qué suceció? ¿Qué había de suceder? Se quedó el muchacho pálido, seco como un esparto... Daba lástima verlo. ¡Y dale, que había de estudiar, y que había de...!
Cuando yo oí estas palabras, súbitamente, como quien sale de seso, pensé saltar y correr por que, viéndome aquel bellaco movido de ferocidad y braveza, me dejase de comprar; pero previno a mi pensamiento el argucioso comprador, porque luego sacó el dinero de la bolsa, el cual con mucho gozo fácilmente recibió mi amo, por enojo y fastidio que tenía de mí, conviene a saber diecisiete dineros, y luego me ató con una cincha de esparto, y así atado me dio a Filebo, que así se llamaba aquel que era mi señor; él me tomó como a novicio servidor y me llevó a su casa, y luego a la entrada de la puerta comenzó a dar voces a los de su casa, diciendo: -Mozas, un servidor os traigo hermoso del mercado: vedlo aquí.
Menos historias, y a trabajar. Y levantó la tapa del gran capazo de esparto atado a los varrales del carro, buscando su provisión de cuerdas.