Ejemplos ?
Ama sólo a Kin-Kan, hijo segundo, Feble como las hojas desprendidas, Que a llorar cual mujer vino a este mundo, No a fatigar trotón ni regir bridas.
Quisiera tener a quien dejar sus bienes después de sus días, y con este deseo tomaba el pulso a su fortaleza, y parecíale que aún podía llevar la carga del matrimonio; y, en viniéndole este pensamiento, le sobresaltaba un tan gran miedo, que así se le desbarataba y deshacía como hace a la niebla el viento; porque de su natural condición era el más celoso hombre del mundo, aun sin estar casado, pues con sólo la imaginación de serlo le comenzaban a ofender los celos, a fatigar las sospechas y a sobresaltar las imaginaciones; y esto con tanta eficacia y vehemencia, que de todo en todo propuso de no casarse.
Solía ir a ver su olivar, caballero en un hermosísimo burro que poseía; pero el tío Cándido era muy bueno, pesaba mucho, no quería fatigar demasiado al burro y gustaba de hacer ejercicio para no engordar más.
También envié a las provincias de Arauco por tierra a Francisco de Villagra para que tomase lenguas y me echase los indios desta tierra hacia acá; y desde entonces tengo un capitán con gente en la provincia de Itata para que no los deje volver hacia allá; y con esta provisión y con estar ya los indios muy cansados, que más no pueden, vienen a querer servir; y hogaño han sembrado y se les ha dado trigo y maíz para que se simienten y cojan para comer, y en tanto que esto hacía, por no fatigar los indios antes que asentasen...
Al Conde de Niebla) Estas que me dictó, rimas sonoras, Culta sí aunque bucólica Talía, Oh excelso Conde, en las purpúreas horas Que es rosas la alba y rosicler el día, Ahora que de luz tu niebla doras, Escucha, al son de la zampoña mía, Si ya los muros no te ven de Huelva Peinar el viento, fatigar la selva.
23 No me trajiste á mí los animales de tus holocaustos, ni á mí me honraste con tus sacrificios: no te hice servir con presente, ni te hice fatigar con perfume.
Quizá tú soñarías Con verle domeñar en la carrera Del potro ibero la indomada espalda, O en ruda caza fatigar los montes O en el ardua palestra Mover con arte el ya robusto brazo, Al sudor noble de las armas hecho; O ya en más alta empresa, Rendir con tierno y laborioso halago, De la Memoria a las esquivas hijas, Siguiendo fiel el rastro luminoso, Que en torno de él trazaban Las cariñosas familiares sombras Del moro vengador de su linaje Y el penitente Edipo castellano.
ETEOCLES Yo os pregunto, intolerables bestias, ¿Es éste el modo de alentar al pueblo? ¿De unas aras correr en otras aras, Fatigar a los dioses inmortales, Gemir, vociferar?...
Todo por el Niño... Y el sacrílego pensamiento volvía a fatigar a la mujer amodorrada: «Tú también vas a tener un niño... Y nadie se alegra.
Año y medio era ya pasado cuando la esperanza propincua de los dos años por Ricaredo prometidos comenzó, con más ahinco que hasta allí, a fatigar el corazón de Isabela.
Pueblos y reyes Viste hervir a tus pies, que combatían Cual hora combatimos, y llamaban Eternas sus ciudades, y creían Fatigar a la tierra con su gloria.
No pretendemos fatigar vuestra atención con largas citas históricas ni entra tampoco en nuestro ánimo entablar controversia con otras provincias españolas, pero ateniéndonos a la realidad, no se nos oculta que pueden existir, y que de hecho existen, algunos ayuntamientos del litoral cantábrico y otros del interior de Castilla -quizá en número o extensión equivalentes a una provincia completa- que, si bien no pertenecen por si actual división territorial a la provincia de Santander, con todo, por afinidad de intereses y relaciones y también por los mismos lazos antes indicados, desearían incorporarse al Estado que formulamos.