gargantilla

(redireccionado de gargantillas)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all

Sinónimos para gargantilla

collar

Sinónimos

Ejemplos ?
Por ello resulta acertada y oportunísima la designación de San Blas, protector de las gargantas humanas, como santo tutelar del municipio; la designación del día de San Blas –el 3 de febrero-, como fecha de las fiestas mayores del pueblo; y complementariamente la consagración de las “gargantillas” –unas cintas de varios colores y dimensiones-, una vez bendecidas, como amuletos protectores de las gargantas, a cuyo alrededor se anudaban ostensiblemente.
El cuello está cubierto por cuatro gargantillas y a continuación luce un collar formado por cuentas en forma de tonel al que se enganchan cinco colgantes.
La vestimenta de la gente que participa de las fiestas es: camisa bordada, falda (follera o centro) adornado en sus bordes, fachalina bordada con flecos, alpargatas, gargantillas, sombrero adornado con cintas de colores, careta.
Con respecto a su apariencia, relatos de la época los describen como demonios, debido a sus vestiduras y adornos, llevaban una mantichuela, que parecía una falda india y sobre esta una camisa larga, se hace referencia a su cabello largo al igual que sus uñas descritas en forma de cuchara, de facciones feas, bajos en estatura y pequeños en contextura, además se destacaba que su vestimenta era afeminada, debido al uso de orfebrería típica, como anillos, aros, gargantillas.
El 3 de febrero (San Blas), se bendicen las Gargantillas en la Misa que se celebra en su honor, acto seguido la Procesión con el Santo.
Los padres compraban a su hija costosas galas, collares y gargantillas de oro y piedras, sartas de perlas; pero la hacían estarse horas y horas en el sitial, cerca de la chimenea, en invierno; en la saleta baja, de friso de azulejos, en verano; y doña Ricarda contraía pasión de ánimo secreta, que ocultaba con la energía para el disimulo que caracteriza a los fuertes.
Hasta el vértice de aquella pajiza techumbre llegan las guaduas que se cruzan en arcos ojivales; más abajo se entrelazan los chusques, formando tupida, erizada bóveda de verdura; cuelgan de las vigas racimos dorados de plátano guineo, gajos descomunales y artificiosos de naranjas y enormes ramos de espigas rojas de cardo y de flor de uvito; ringleras de palomas de cuerpo de cera negra y de cola y alas de papel plegado en forma de abanico medio abierto, se mecen al extremo de hebras sutiles; la naranjuela, ese recurso decorativo de tierra fría, se columpia en gargantillas desde las vigas...
Juntos durmieron en camino; sin saberlo, todos acabaron por dormirse, en seguida comenzó la depilación de sus cejas, de sus barbas, por; entonces se desprendieron los metales preciosos de sus gargantillas, de sus coronas, de sus collares; no fue sino el asta de sus lanzas a la que se le quitaron los metales preciosos .
SANTARÉN (Dentro.) ¿Compran peines, afileres, trenzaderas de cabello, papeles de carmesí, orejeras, gargantillas, pebetes finos, pastillas, estoraque y menjüí, polvos para encarnar dientes, caraña, capey, anime, goma, aceite de canime, abanillos mondadientes, sangre de drago en palillos, dijes de alquimia y acero, quinta esencia de romero, jabón de manos, sebillos, franjas de oro milanés, listones, adobo en masa?
na multitud alegre y abigarrada bullía la noche en que nos permitimos conducir a él a nuestros lectores en el famoso café cantante de Chinitas, donde, decidores y típicamente engalanados, lucían sus hechuras y prodigaban sus donosos decires los mozos más baríes y pintureros; charlaban, graves y reposados, los prohombres de la estiba y del arrumbo; pintábanla de rumbosos y macarenos algunos señoritos de índole achulada, y extasiábanse, enardecidos por el deseo, varios próceres de Roalabota y Jotrón, contemplando el brillante grupo de bailaoras y cantaoras que lucían, sobre el reducido escenario, sus vestidos vaporosos y crujientes, sus brillantes pañolones de Manila y sus bien peinadas cabelleras tocadas de flores, sus relucientes gargantillas...
Había un indo, Atis, a quien de la corriente del Ganges una hija, Limnee, bajo sus vítreas ondas había parido según se cree, egregio por su hermosura, que con su rico atavío él acrecía, todavía íntegro en sus dos veces octavos años, 50 vistiendo clámide tiria, que una orla recorría áurea; ornaban gargantillas de oro su cuello y, rezumantes de mirra, un curvado pasador sus cabellos; él ciertamente, lanzándoles la jabalina, cosas, aun distantes, en atravesar docto era, pero en tender más docto los arcos.
No era la mujer sanabresa rica en alhajas, no había oro ni plata, pero siempre acompañaba sus ropas con collares y gargantillas de corales a juego con grandes pendientes de aro de los que les colgaban diversos abalorios.