gruñir

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Sinónimos para gruñir

chirriar

Sinónimos para gruñir

Ejemplos ?
Cuando tomaba el sol, tendido en la era, daba guerra a las moscas y mosquitos pegando dentelladas por cogerlos, y al dormir gruñía por no estarse callado.
El metro dentro de su chocita y el pedazo de cera seguían en su puesto como el primer día. Mistress Gudmige gruñía un poco en su rincón, como de costumbre, lo que hacía más fuerte la ilusión.
-Está bien -murmuró míster Spenlow como apología -Ayer por la tarde -repuso miss Murdstone- acabábamos de tomar el té, cuando observé que el perrito corría, saltaba y gruñía en el salón, mordiendo algo.
-¡C'est bête! ¡C'est bête! -repetía la mujer gorda, y gruñía moviendo la feísima cabeza. En tanto D. Casto, en voz baja, daba explicaciones a su familia, que le escuchaba, olvidada ya la vergüenza de la barraca de las falsificaciones, con ojos llenos de curiosidad, una curiosidad puramente científica.
Pero como en él la brutalidad fomentaba el extravío y lo reemplazaba inmediatamente, apenas me dio tiempo para que me vistiera. Gruñía, rezongaba, en una palabra, me ofrecía la imagen odiosa del vicio cuando ha satisfecho su pasión, y esa inconsecuente grosería que, cuando el prestigio se ha desvanecido, trata de vengarse despreciando el culto usurpado por los sentidos.
Para quemarle la sangre al señor Boina, nada como decirle chicoleos a su Verónica. -Es un cargo de conciencia, señores -gruñía, poniéndosele la nariz colorada como el moco de un pavo-.
Con estas razones de la mala vieja, creyeron los más que yo debía de ser algún demonio de los que tienen ojeriza continua con los buenos cristianos, y unos acudieron a echarme agua bendita, otros no osaban llegar a quitarme, otros daban voces que me conjurasen; la vieja gruñía, yo apretaba los dientes, crecía la confusión, y mi amo, que ya había llegado al ruido, se desesperaba oyendo decir que yo era demonio.
Desde muchos días atrás podíamos contemplar el otro lado del firmamento y descifrar el alfabeto celeste de los antípodas. Y cada uno de los pasajeros gemía y gruñía.
Uno medio se florió, quiso agarrarme pa cristo, yo que presumo de listo la burla no me agradó; a güen puerta atropeyó echó una suerte clavada, porque le di una sabliada que hasta el cielo daba gritos, y gruñía ese maldito como gata embarasada.
El profesor se puso a pasear, pensativo, y todos los alumnos seguían circunspectos y derechos en sus bancos. Paco Fariña gruñía a media voz y como queriendo llorar: — No le castigan, porque su papá es rico.
Entonces las palomas se pusieron a volar de un lado para otro y se le posaban sobre los hombros y acariciaban su blanco cabello y no se cansaban de su cariño y su júbilo. El fuerte león, en cambio, lamía siempre las lágrimas que caían sobre las manos de Zaratustra y rugía y gruñía tímidamente.
Si Enrique enfermaba, ¿quién se ocuparía de Pascual? La voracidad del cerdo crecía con su gordura. Gruñía por las tardes con el hocico enterrado en el fango.