Ejemplos ?
Esto duró hasta que se oyó el repiqueteo de la campanilla; porque entonces, los chicuelos rompieron la humana valla que a duras penas habían atravesado para ver al caballero más de cerca, los viejos apagaron sus pipas, los jóvenes restregaron el fuego de sus cigarros contra el poste más inmediato y se guardaron las puntas en el bolsillo del chaleco, los que tenían la chaqueta tirada sobre los hombros se la vistieron, y todos corrieron al templo atropelladamente para llegar a él antes que el párroco pisara las gradas del altar.
El día que menos, se mataban doscientas o trescientas arrobas; el dinero circulaba como una bendición de Dios, y los que, como Antonio, guardaron buena conducta e hicieron sus ahorrillos, se emanciparon de la condición de simples marineros, comprándose una barca para pescar por cuenta propia.
Los cuatro amigos guardaron silencio, un silencio absoluto en que se oía el ir y venir de la péndola del antiguo reloj del vestíbulo, el murmullo de la lluvia, que sacudía las ramazones de los árboles del parque, el quejido triste del viento y el revoloteo de las hojas secas contra los cristales del balcón.
Callaba el cardenal atado allá en la alcoba, guardaron silencio y tomaron asiento los testigos, y pasado apenas un cuarto de hora sonaron otros golpes discretos y penetró en la estancia un venerable sacerdote, muy parecido al figurón que todos conocemos por don Basilio, el del Barbero.
«Hermanos y padres, escuchad la defensa que ahora hago ante vosotros.» 2. Al oír que les hablaba en lengua hebrea guardaron más profundo silencio.
Después de oírse estas palabras, Jesús estaba allí solo. Los discípulos guardaron silencio por aquellos días, y no contaron nada a nadie de lo que habían visto.
Desconocieron la legalidad de mi elección; se negaron incluso en el caso del terremoto a ir a La Moneda cuando los invité oficialmente; me negaron permiso para salir de Chile a Estados Unidos, unidos a la derecha; los senadores socialistas y el propio Salvador Allende no sólo guardaron silencio para el Tacnazo sino que hicieron declaraciones estimulando el golpe.
Algunos griegos antiguos guardaron cierta analogía en su errada opinión, entre quienes permitía la ley que en la comedia dijesen lo que quisiesen; y de quien les pareciera.
No han tenido explicación la procedencia de estos dos Oteros, que fueron prefabricados por los Cañaris, en donde, se especula, guardaron tesoros, vasijas y sus muertos.
Que no fue posible que se ofendiesen los dioses con el adulterio de Paris, siendo cosa muy usada entre ellos, como dicen Así que no hay causa legítima por la cual los dioses que sostuvieron, como dicen, aquel Imperio, probándose que fueron vencidos por los griegos, nación más poderosa que ellos, se finjan enojados contra los troyanos porque no les guardaron el juramento: ni tampoco (como algunos los defienden) se irritaron por el adulterio de Paris para dejar a Troya, en atención a que ellos suelen ser autores y maestros (no vengadores) de los más horrendos crímenes.
Los Cañaris que estaban llevando su contribución del oro de sus templos para conseguir la libertad de su Monarca, al saber que Pizarro había dado muerte a Atahualpa, guardaron los tesoros, se dice, en estos dos Cerros.
Vendrá tiempo en que se advertirá que los egipcios inútilmente guardaron tan piadosa y devotamente la religión a los dioses, y que, cesando toda su santa veneración, los dejará frustrados y burlados.» Después Hermes, con muchos raciocinios, prosigue este asunto, donde parece que profetiza o adivina aquella feliz época en que la religión cristiana, cuanto es más verdadera y santa, con tanta más eficacia y libertad destruye y echa por tierra todas las engañosas ficciones; para que la gracia del verdadero Salvador libre al hombre del cautiverio de los dioses, que por si estableció el hombre, y los someta a aquel Dios que hizo al hombre.