herradura


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Sinónimos para herradura

casquillo

Sinónimos

Sinónimos para herradura

casquillo

Sinónimos

Ejemplos ?
Los caminos de herradura que vienen desde la parroquia Arenillas, Caserío Palmales, Caserío El Guarumo, constan como caserío notable de lo que es en la actualidad cantón Las Lajas, El caserío El Toro, a orillas de la quebrada Las Lajas aparece como caserío Lajas, siguiendo el curso de la quebrada hasta donde nace están los caseríos de El Tambo, El Bunque y Cerro del Oso.
Casco a la romana. Media botas con espuelas pegadas, y herradura en el taco. Su montura cubierta con mantilla de paño azul forrado en el asiento, en el extremo de las cañoneras, y en la unión del fuste delantero con piel negra.
El Picador usará un bocado con camas, y anillas bordados en el cuello, y en la misma parte el Mariscal, una herradura de caballo señalados los agujeros para los clavos.
Sorbe, al que cruzan 2 puentes uno de piedra y otro de madera, no se aprovechan sus aguas para el riego: hay un monte poblado de encina y brezo, un plantio de álamos, un pequeño prado para el ganado de labor, y varios de propiedad particular: en los que se dan yerbas de dalla. los que dirigen a los pueblos limítrofes, de herradura y en mal estado por la escabrosidad del terreno.
Por esta causa nosotros entramos a una bahía(La Herradura) no lejos al sur de la ciudad de Cyppo( La Serena ) habitada por los españoles, en 29°30 minutos, donde tuvimos certeza segura de nuestros hombres, en el numero de catorce, para buscar que conveniencia tenia el lugar y que nos ofrecía para quedarnos ahí, pero fuimos inmediatamente detectados por los españoles de la ciudad de Cyppo (La Serena era denominada "ciudad de Coquimbo") anteriormente mencionada, quienes rápidamente llegaron a ser trescientos soldados, y al menos cien de ellos eran españoles, cada uno bien montado sobre sus caballos, el resto eran nativos, corriendo como perros tras nosotros, todos desnudos en su más miserable servidumbre.
Por encontrarse situado a la vera del camino de herradura que une a Chacras con Palmales, quienes afectados por el aislamiento que padecían, buscan una ruta que permita la movilización de las cosechas y provisiones de pueblos como Zapotillo, Mercadillo, Catacocha, Alamor y los sitios aledaños.
El cumplimiento de las obligaciones gubernamentales han sido escasas, y este ha sido el motivo para que Santa Rosa lamente por mucho tiempo la falta de una vía buena para comunicarse con los pueblos del sur. Con los pueblos del Cantón Zaruma se han venido comunicando con un camino de herradura, llamado con sarcasmo sendera de cabras.
Como ya dijimos, en años atrás el camino de herradura que unía Santa Rosa con Zaruma y Loja, constituía el paso obligado para todos los pueblos de la provincia de Loja y sur de El Oro.
En España habían mandado también los romanos; pero los moros vinieron luego a conquistar, y fabricaron aquellos templos suyos que llaman mezquitas, y aquellos palacios que parecen cosa de sueño, como si ya no se viviese en el mundo, sino en otro mundo de encaje y de flores: las puertas eran pequeñas, pero con tantos arcos que parecían grandes: las columnas delgadas sostenían los arcos de herradura, que acababan en pico, como abriéndose para ir al cielo: el techo era de madera fina, pero todo tallado, con sus letras moras y sus cabezas de caballos: las paredes estaban cubiertas de dibujos, lo mismo que una alfombra: en los patios de mármol había laureles y fuentes: parecían como el tejido de un velo aquellos balcones.
Después de algunas pesquisas, apareció en el fondo de una bolsa, en compañia de un poco de paja, de un antiguo reloj de oro con cadena y dijes, que Barkis había llevado el día de su boda y que nunca se le había visto ni antes ni después; de una pipa de plata que parecía una pierna; de una caja que parecía un limón, llena de tacitas y platitos que Barkis supongo habría comprado cuando yo era niño para regalármelo y que después no había tenido el valor suficiente para desprenderse de ello; y, por último, encontramos ochenta y siete monedas de oro, en guineas y medias guineas; doscientas diez libras en billetes de banco muy nuevos, algunas acciones del Banco de Inglaterra y una herradura vieja, un chelín falso, un trozo de alcanfor y una concha de ostra.
Puede que hayáis oído decir a la gente que al fruncir las cejas se le formaba el dibujo de una herradura profundamente incrustada en la frente, como si se la hubiesen estampado allí.
El anciano que le había encontrado en las afueras de la ciudad apareció bajo la herradura de una puerta en compañía de una joven.