hurtar


También se encuentra en: Diccionario.
Graphic Thesaurus  🔍
Display ON
Animation ON
Legend
Synonym
Antonym
Related
  • all
  • verbo

Sinónimos para hurtar

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para hurtar

Ejemplos ?
Hurtar así el rapaz milano suele el mísero polluelo a la gallina, que de su distracción después se duele y en vano cacarea y se amohína.
Pero el gato les gritó: -No os asustéis; no os arañaré. ¿Adónde vais? -A casa de Benibaire a hurtar tres cantaritos de aceite. -¿Queréis que vaya?
Díjoles el gallo: -No os asustéis; no os picaré. ¿Dónde vais? -En casa de Benibaire a hurtar tres cantaritos de aceite. -¿Queréis que vaya?
Y si esta señal no basta, baste la de una imagen de un crucifijo que nadie os la pudo hurtar sino yo, si es que por la mañana le echastes menos y si es el mismo que tiene mi señora.
que de no haber justicia nace el no haber buenos corregidores, porque ellos introducen a sus criados por ministros, y el criado en confianza de su amo trata de hurtar y hacer dinero, el corregidor no le castiga porque le puso allí, los otros con este ejemplo hacen lo mismo, y como no puede castigar a los unos y dejar a los otros se disimula con todos.
-Pues, para recompensar -dijo Andrés- lo que yo podía hurtar en este tiempo que se me da de venia, quiero repartir docientos escudos de oro entre todos los del rancho.
Uno de los sastres, pequeño de cuerpo, redondo de cara, malas barbas y peores hechos, no hacía sino decir: -¿Qué pude hurtar yo, si andaba siempre muriéndome de hambre?
Porque en verdad que habéis llegado a buen puerto. -No vengo a hurtar -respondió el mordido-, ni sé si vengo o no fuera de camino, aunque bien veo que vengo descaminado.
Quien estorba que no hurte su ministro, guarda su ministro y su hacienda. Quien le deja hurtar, pierde su hacienda y su ministro.
Son sus pensamientos imaginar cómo han de engañar y dónde han de hurtar; confieren sus hurtos y el modo que tuvieron en hacellos; y así, un día contó un gitano delante de mí a otros un engaño y hurto que un día había hecho a un labrador, y fue que el gitano tenía un asno rabón, y en el pedazo de la cola que tenía sin cerdas le ingirió otra peluda, que parecía ser suya natural.
Fuese el labrador, siguióle el gitano, y sea como sea, el gitano tuvo maña de hurtar al labrador el asno que le había vendido, y al mismo instante le quitó la cola postiza y quedó con la suya pelada.
Sábete que ese alguacil no sigue a este ladrón, ni procura alcanzarle por el particular y universal provecho de nadie, sino que como ve que aquí le mira todo el mundo, córrese de que haya quien en materia de hurtar le eche el pie delante, y por eso aguija por alcanzarle.