incómodo


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  • adjetivo

Sinónimos para incómodo

Ejemplos ?
Empezaba a sentirme incómodo y a desear marcharme, cuando un caballero que pasaba por delante de la puerta de la calle (que estaba abierta, pues hacía un calor pesado impropio de la estación), volvió sobre sus pasos, miró y entró gritando: -David Copperfield, ¿es posible?
En respuesta a aquella pregunta, que le fue dirigida en el tono más seco, míster Heep, sacudiendo incómodo la carpeta que llevaba, replicó que estaba bien, y dio las gracias a mi tía, diciéndole que esperaba que ella también se encontrara bien.
Una cosa es el consentimiento y otra la posibilidad que tiene un niño de que le crean cuando habla de sus relaciones sexuales, de sus afectos, de sus sentimientos de cariño o de sus contactos (el adjetivo sexual a menudo resulta incómodo aquí, porque no se corresponde con la realidad), o la capacidad que se le reconoce para explicar cuáles son sus sentimientos o lo que ha pasado realmente, y la credibilidad que se le da.
Considerando muy incómodo hablarnos desde lejos, él, que era ágil, apoyándose en una reja del cuarto bajo, se encaramó hasta el balcón, por más que yo le repugnaba y mostraba disgusto y miedo.
Así que sonó la campana, me sumergí en la profundidad, y allí, acurrucado, inmóvil e incómodo, desafié impunemente la visita del celador que, viendo mi lecho vacío, siguió adelante.
León y Fernanda vivieron allí completamente felices, salían poco y recibían contadas visitas; era para los dos tan incómodo hacerlas como que se las hiciesen, porque las sillas tan altas no permitían a ninguno de los amigos apoyar los pies en el suelo y, aunque para subsanar esa falta habían mandado llevar unas banquetas, los asientos no resultaban nunca cómodos.
En cualquier parte del mundo hay hombres y mujeres que dejan de ser humanos y ocupan su lugar en el gigantesco mercado de dignidades. Pero hay quien no se conforma, hay quien decide ser incómodo, hay quien no se vende, hay quien no se rinde.
La gratitud es un sentimiento demasiado incómodo para una persona prendada de sí misma, y la justicia una idea demasiado seria para una muchacha que se ríe sola.
Por eso, valorando sus servicios matinales, como yo lo hacía, y resuelto a no perderlos -pero al mismo tiempo, incómodo por sus provocadoras maneras después del mediodía- y corno hombre pacífico, poco deseoso de que mis amonestaciones provocaran respuestas impropias, resolví, un sábado a mediodía (siempre estaba peor los sábados), sugerirle, muy bondadosamente, que, tal vez, ahora que empezaba a envejecer, sería prudente abreviar sus tareas; en una palabra, no necesitaba venir a la oficina más que de mañana; después del almuerzo era mejor que se fuera a descansar a su casa hasta la hora del té.
A pesar de estar en un local reducido e incómodo, como institución el Colegio ha alcanzado robustez, fuerza creativa y merecido prestigio por su labor cultural y afanes de mejor preparación por parte de sus Profesores.
Obrando de otra manera, es lo mismo que abandonarse a un dueño pérfido, incómodo, celoso, repugnante, perjudicial a su fortuna, dañoso a su salud, y sobre todo, funesto al perfeccionamiento de su alma, que es y será en todos tiempos la cosa más preciosa a juicio de los hombres y de los dioses.
Todos esos gobiernos cooperaron con la Misión, y aceptaron el escrutinio, en ocasiones incómodo, que supone la verificación internacional.