indolente


También se encuentra en: Diccionario.
Búsquedas relacionadas con indolente: insolente
  • adjetivo

Sinónimos para indolente

Ejemplos ?
Y ebria con la grandeza floreciente de apoteosis, triunfos y ovaciones de olímpico esplendor, volvió indolente a alojar en palacios sus legiones y su plebe a bañar públicamente de alabastro y de pórfido en tazones.
Me parece en verdad, que has tomado el partido del más indolente de los hombres, cuando deberías tomar el de un hombre de corazón; tú, sobre todo, que haces profesión de no haber seguido en toda tu vida otro camino que el de la virtud.
La burguesía vino a demostrar que aquellos alardes de fuerza bruta que la reacción tanto admira en la Edad Media tenían su complemento cumplido en la haraganería más indolente.
¡Dábamos una conferencia de historia, filosofía o retórica con sin igual botaratería, mientras ellos en general, poseyendo la materia tal vez mejor que nosotros, se limitaban a una exposición sucinta, pálida y difícil. Había, por ejemplo, otro bohemio en el Colegio, enorme, pesado, indolente, pero de una inteligencia clara y meditativa.
Iba, pues, todos los días en auge, con sus extrañas y turbulentas hazañas hechas en las cercanías. Pues, aunque áspero de genio e indolente, el tal don Juan era mozo muy galán y de ventajado ingenio.
Mas ¡oh! ¡si cual no cede el tuyo, fértil zona, a suelo alguno, y como de natura esmero ha sido, de tu indolente habitador lo fuera!
A pesar de todo lo que vi, aún me cuesta creer que fuera un demonio: no lo parecía desde luego, y jamás Satanás ocultó mejor sus garras y sus cuernos. Había recogido sus piernas sobre los talones y, acurrucada en la cama, adoptó un aire de coquetería indolente.
olón, infatigable en favor de la España, volvía por la tercera vez a América con designio de llegar hasta el Ecuador; pero las calmas y las corrientes le empeñaron entre la isla de Trinidad y la Costa Firme, y desembocando por las bocas de Drago descubrió toda la parte que hay donde este pequeño estrecho hasta la punta de Araya, y tuvo la gloria de ser el primer europeo que pisó el continente americano, que no lleva su nombre por una de aquellas vergonzosas condescendencias con que la indolente posteridad ha dejado confundir el mérito de la mayor parte de los hombres que la han engrandecido.
¿Sabrá con firme pulso de la severa ley regir el freno; brillar en torno aceros homicidas en la dudosa lid verá sereno; o animoso hará frente al genio altivo del engreído mando en la tribuna, aquel que ya en la cuna durmió al arrullo del cantar lascivo, que riza el pelo, y se unge, y se atavía con femenil esmero, y en indolente ociosidad el día, o en criminal lujuria pasa entero?
La actividad agrícola de los vizcaínos vino a reanimar el desaliento de los conquistadores y a utilizar, bajo los auspicios de las leyes, la indolente ociosidad de los naturales.
Pero esta misma ciudad, desdeñando indolente la creación de esos monumentos que con el tiempo, son la base material de la vida social, consagra a la exposición de su industria un bellísimo palacio, aloja a sus sentenciados en alcázares de granito y sepulta a sus muertos en basílicas de mármol.
De este modo, entre las sospechas del estilo y los datos evidentes de la personalidad física y política de su excelencia, había llegado a formarme esta especie de síntesis indolente del señor ministro revolucionario: «Ocupo este sitio para destruir, y destruiré todo aquello que no exija más complicaciones que arrimar el hombro y hacer un esfuerzo.