infundir

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Sinónimos para infundir

imbuir

Sinónimos para infundir

inculcar

Ejemplos ?
La sola vista de su rebenque les infundía, a los pobres soldados, un apego insólito a todas las virtudes: ¡adiós!, repetidas copas que turban la vista, convites que tapan el horizonte, mientras desaparece el fugitivo; ¡adiós!, amores furtivos, que, en las noches obscuras, propias a las carneadas subreptucias, desaciertan la vigilancia; ¡adiós!, bailecitos improvisados, en los ranchos, y siestas prolongadas, en las frescas ramadas de las estancias.
Y en las brumas matutinas, fue extinguiéndose, poco a poco, el rumor vago, salpicado de notas claras, producido por el sonido de las ruedas en el eje, los tumbos del carro en los huecos de las huellas, el trote de los caballos en los charcos de agua y la conversación a gritos de los dos viajeros, con la cual trataban de contrarrestar la emoción involuntaria que les infundía la presencia algo solemne del mudo compañero, a pesar de la sobreexcitación causada por la agitación del viaje y por la copiosa mañana tomada antes de salir.
No era la bien trazada pierna el único atractivo que realzaba al profesor de esgrima; podía envanecerse y alabarse de unos bigotes castaños, lustrosos de cosmético, un cuerpo ágil y estatuario, que el diario ejercicio del florete volvía más airoso, y, en el ramo de indumentaria, preciarse de una colección de látigos con puño de plata, calzones de punto, corbatas flotantes y dijes de reloj en extremo caprichosos, todo lo cual hacia a Armando Deslauriers muy peligroso para el mujerío marinedino de cualquier estado y condición: señoras y artesanas, dueñas, casadas y doncellas. Hay que añadir que la profesión de Deslauriers infundía cierto terror a padres, maridos, hermanos y novios.
Pero al aproximarme a ella retrocedí con horror. El Añito Nuevo, cubierto de lacras y pústulas, infundía repugnancia. Y sobre sus ojos observé una membrana córnea semejante a la que protege las pupilas de las aves de rapiña.
En mi niñez el estrecho de Hell-Gate era un lugar que nos infundía mucho miedo, y en el cual emprendíamos peligrosas aventuras, pues tengo algo de marinero.
Por ésta y por otras muchas maldades que se descubrieron, se comprendió que don Raimundo era un monstruo abominable, por lo cual el rey pudo ejercer provechosamente su justicia mandándole ahorcar, como le ahorcaron con general regocijo de los ciudadanos de Oviedo, porque don Raimundo era muy aborrecido y porque en aquella edad tan ruda la filantropía no era cosa mayor y no infundía repugnancia la pena de muerte.
El mismo Hechicero, de quien había oído referir mil horrores, en lugar de causarle pavor, le infundía deseo de encontrarse con él y de conocerle y tratarle.
La cercana tierra sagrada de las musas le infundía una inspiración febril; quería aprovechar la ráfaga, abriendo las velas de la fantasía al soplo de los ensueños poéticos...
Había vuelto a los siete años; le llevaba una garrida moza del pueblo, de la mano, corriendo, corriendo, haciéndole volar, tocando apenas con los delicados pies el polvo de la carretera; su melena flotante batía sobre sus hombros como unas alas, y le infundía como un soplo en la nuca.
Su cara de asno joven se destaca vigorosamente en la escena, y hace el regocijo de las galerías y del elemento joven que concurre a oír la ópera. Como prisionero númida en el segundo acto de Aida, infundía pavor al mismo Amonasro.
Frente a los Cavaignac y los Marrast, Ledru-Rollin y la Montaña representaban, por tanto, la verdad de la revolución, y la conciencia de esta importante situación les infundía tanto más valentía cuanto más se limitaban las manifestaciones de la energía revolucionaria a ataques parlamentarios, a formulación de actas de acusación, a amenazas, grandes voces, tonantes discursos y extremos que no pasaban nunca de frases.
El aterciopelado verde de la campiña se había cambiado en otro más pálido y amarillento; segada y recogida la yerba de los prados y despuntados los maíces, las mieses habían perdido toda su lozana frondosidad; y su aspecto, aunque bastante más risueño que la primavera de Castilla, infundía cierta tristeza en el ánimo que le había contemplado dos meses antes.