ménade

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  • sustantivo

Sinónimos para ménade

bacante

Sinónimos

Ejemplos ?
¿No ves fuego, no brilla junto a la tumba sagrada de Sémele, que el rayo dejó encendido; con el trueno de Zeus? Tirad al suelo, tirad vuestros cuerpos temblorosos, Ménades, que el rey hijo de Zeus llega, derribándolo todo, a esta casa.
Su madre la primera a él en una roca aislada o un peñasco le verá subido espiando, y llamará a las Ménades: —¿Quién de los tebanos es este buscador de los caminos del monte que vino a la montaña, oh bacantes?
En medio de sus grupos llenas están las cráteras, y cada una por un sitio, en soledad acuden a gozar del concúbito de un hombre, con el pretexto de ser Ménades rituales, pero en más tienen a Afrodita que a Baco.
Más bien fue visto que vio a las Ménades; apenas pudo distinguírsele sentado arriba, cuando ya el extranjero no era visible, y desde el cielo una voz, según puede creerse, Dioniso, gritó: —Muchachas, os traigo al que de nosotros, de mí y de mis orgías se ríe; mas castigadle— .
Mas como no llegaban al fin de sus esfuerzos, dijo Agave: —Ea, puestas en círculo coged este arbolito. Ménades, para que alcancemos a la fiera que ha trepado y no pueda publicar las danzas secretas del dios—.
Las lámparas se consumen en amarillas lujurias, Y las estufas se encienden en pubertades de fuego; (Entran Sátiros, Gorgonas, Ménades, Ninfas y Furias; Mientras recita unos versos el viejo patriarca griego).
Pero temerarias crecen esas guerras y la mesura falta e insana reina la Erinis, y todos los disparos hubieran sido por el canto enternecidos, pero el ingente 15 clamor, y de quebrado cuerno la berecintia flauta, y los tímpanos, y los aplausos, y los báquicos aullidos ahogaron la cítara con su sonar: entonces finalmente las piedras enrojecieron del no oído vate con su sangre y primero, atónitos todavía por la voz del cantor, 20 a los innumerables pájaros y serpientes y el tropel de fieras, las Ménades a título del triunfo de Orfeo destrozaron.
Bienaventurada Pieria, te estima Evio, y vendrá danzando en sus fiestas, y después de cruzar el rápido Axio y el Lidias, traerá las Ménades que giran, y al dador de la felicidad a los mortales, al padre, al que oí que la tierra de hermosos caballos fertiliza con fuentes hermosísimas.
El desgraciado Penteo, que no vio la turba femenil, dijo así: —Extranjero, desde donde estamos no alcanzo a ver a las Ménades como deseo; subido en una cuesta o en un abeto de alto entronque vería mejor la ocupación nefanda de las Ménades—.
No hay que vencer con la fuerza a las mujeres; me ocultaré entre los abetos. DIONISO Tendrás el escondrijo en que debes esconderte cuando vas como espía de las Ménades.
CORO Id, rápidas perras de la rabia, id al monte, donde tienen su comitiva las hijas de Cadmo, aguijoneadle al que vestido de mujer espía rabioso a las Ménades.
Y la infeliz cabeza precisamente su madre en las manos, clavada en el extremo del tirso, como de un león montañés, la lleva a través del Citerón, después de dejar a sus hermanas en los coros de Ménades.