machado


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Sinónimos para machado

hacha

Sinónimos

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
-Los recusaos no han de ser siempre los jueces -explicaba don Pedro- también nosotros hemos de mojar alguna vez. Pues volviendo al cuento, Machado se hizo como si recién reparara en misia Cenobia y se le acercó hecho un almíbar.
se ha imaginan que yo... -Silencio, digo -gritó Machado- que si no, lo meto preso por un año, en vez de los veinte morlacos. Lea, secretario, la ley, donde la he marcao con una raya.
Pues que también un general de Machado dio un golpe y quitó a Machado, y puso a un presidente que duró 15 días; vinieron los sargentos y dijeron que aquellos oficiales eran responsables de la dictadura de Machado y que ellos no los respetaban, creció la efervescencia revolucionaria y expulsaron a los oficiales.
Pues pasó lo que quiso hacer Cantillo aquí el otro día, si nosotros le hubiésemos dado oportunidad (APLAUSOS); pasó porque el general Herrera, uno de sus generales, le dijo a Machado que se fuera y puso a un Carlos Manuel de Céspedes allí, un Carlos Manuel de Céspedes que instauró un gobierno allí, descolorido por completo.
Esos señores, que desean más parecido el caso de la madrugada de hoy con el caso de la caída de Machado, aquella vez pusieron a un Carlos Manuel y ahora pusieron a otro Carlos Manuel (ABUCHEOS).
Pienso con satisfacción que el triunfo de esta Revolución será la realización no solo de los sueños de los hombres de nuestra generación, sino también de los sueños de la generación que se sacrificó en la lucha contra la tiranía de Machado y la realización de los sueños de nuestros libertadores que no están realizados todavía (APLAUSOS).
En vez de aprovechar la oportunidad de que podían ahorrarnos a nosotros muchas vidas, y que la situación del ejército hubiese sido mejor si ellos realizan ese movimiento, se ponen a elucubrar planes fantásticos, faltan a la palabra empeñada, y en vez de hacer lo que habían acordado, en el día y la hora acordada, viene el señor Cantillo para La Habana, se reúne aquí con sus amiguitos, da un golpecito de Estado, se erige jefe del ejército, llama a un tal Carlos Manuel —otro Carlos Manuel para hacerlo más parecido a lo de Machado— y lo designa presidente.
Pero el juez, don Pedro Machado, tuvo por fuerza que recibir la demanda de Bermúdez, que pedía daños y perjuicios por injurias, golpes y violación de domicilio, porque, sin provocación de su parte, Gancedo lo había atropellado en su propia casa -no decía en la vereda como era la verdad- comenzando por endigarle a él y a su señora los insultos más asquerosos.
ESTADO MIRANDA, Senadores: Bonifacio Velásquez, César Gil Gómez, Luis Alejandro González; Diputados: José Octavio Henríquez, Teófilo Moros, Amílcar Gómez, Victoriano Santaella, Guillermo Muñoz, José Camacho, Eduardo Machado.
No está tan lejana aquella década que siguió a la caída de Machado; quizás uno de los males más grandes de aquella lucha fue la proliferación de los grupos revolucionarios, que no tardaron en entrarse a tiros los unos a los otros (APLAUSOS).
Han defendido a los criminales de guerra con el calor que no defendieron nunca a los revolucionarios. Y, claro, uno de esos abogados, un tal Recaredo, era fiscal en época de Machado, y todavía —miren qué alatés— está hablando.
Valiente tenía que ser Joaquín Xirau cuando en mayo de 1938 publicó en la revista Madrid, cercana a Antonio Machado y don Ignacio Bolívar, un artículo titulado Charitas, en aquel terrible y discordante momento de la historia.