madrugar


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Sinónimos para madrugar

tomar la mañana

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  • tomar la mañana

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Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para madrugar

Ejemplos ?
La multiplicación de los alambrados que aseguran la propiedad; el estado de mansedumbre relativa de las haciendas; la reducción paulatina de los rodeos; su repartición en potreritos; el cambio radical, en fin, en el modo de trabajar, todo nos aleja, cada día más rápidamente, de los tiempos felices en que toda la ciencia del estanciero se reducía en madrugar mas que el vecino, para marcar orejanos y soltarlos, sin ocuparse más de ellos.
Apenas aclara, se pone de pie el hombre, entumecido; pues ni la pobre cama del gaucho, ni su pobre vivienda alcanzan a mitigar la temperatura terrible de la mañana, y tapado lo mejor que puede, a veces bien poco y miserablemente, la cabeza envuelta en pañuelos, tiene que zapatear fuerte y tomar mucho mate para restablecer la circulación de su sangre helada. Poco mérito tiene en madrugar.
Como Josetón madrugaba aquellas mañanas para ir a Triano, donde no sé qué negocios traía, Lorenzo dijo: -Voyme río arriba a buscar el puente de San Juan, que está donde Cristo dio las tres voces, no sea que Josetón se me escape y me haga esperar veinticuatro horas más, sin saber si me da o no la llave para entrar en la gloria. Cuando salió a la portalada vio que había ya luz en Aquende, y añadió disgustado: -¡Por vida de mi poco madrugar!
Al fin sacó éste un tosco reloj de plata, y viendo que eran las diez dijo: -Muchas gracias por su magnífica cena, amiguito, y que en salud se nos convierta. Ahora buenas noches y a dormir, que quien viaja a madrugar está obligado.
Y sobre todo, muchos campesinos que viven en la heroica ciudad y son capaces de madrugar con el sol y acostarse tarde, por darse aires de señorío y desembrutecerse con el café y la música.
-gritó el del pueblo, dejando una maleta sobre la cómoda, una manta de viaje sobre la mesa de escritorio, un paraguas sobre una silla y la sombrerera sobre la cama. Rueda no protestó: pero no quería levantarse; le hacía daño madrugar.
En el pueblo, cuyas costumbres eran patriarcales, los vecinos que debían madrugar tenían la de poner piedras en el umbral para que el sereno supiese a qué hora debía despertarles golpeando la puerta con el chuzo.
-¿Vas de viaje? -No, señor. -¿Qué madrugón es éste? -¿Yo madrugar, tío? Todavía no me he acostado. - ¡Ah, ya decía yo! -Vengo de casa de la marquesita del Peñol: hasta ahora ha durado el baile.
Vedados le estaban estos placeres a la pobrecita Perjuicia, pues Encarnación no la dejaba madrugar, por miedo de que le atacase el ahoguío con esos fríos matinales; razón por la cual llegaba la última a la sesión de la mañana.
¡Cómo trasnochaban aquellas gentes! Estarían jugándose el dinero... ¡Si tuvieran que madrugar para ganarse el pan!... -¡Iza! ¡Iza!
¿De qué sirve madrugar el domingo a misa tanto, si los cohechos del manto licencia tienen de dar a ojos locos y traviesos, y a manos por comedidas, licenciosas y atrevidas?
Los brazos de los pobres son su caudal; en parándose, ¿qué será de ellos? El hijo de la vecina por madrugar se halló un costal. -Más madrugó el que lo perdió.