magín


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Sinónimos para magín

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para magín

Ejemplos ?
Nuestro hermoso joven hará de mis consejos lo que quiera, y yo repasaré el Illiso, como quien dice, huyendo, antes que venga a tu magín hacer conmigo mayores violencias.
Don Magín sentía algo extraño; al pronto, una incomodidad física, el leve cansancio del ejercicio; luego, una especie de interés, una emoción que no tenía causa racional.
-Amigo Dávalos -indicó el marqués, que en medio de sus apuros se preciaba de rumboso, y revolvía ya un pápiro de cinco entre los dedos-, se impone la contribución. Usted puede más que yo; afloje sus ciento... Don Magín no respondía. Miraba a la niña fijamente, alucinado por una idea.
Este matrimonio nos trae al magín un soneto que escribimos, allá por los alegres tiempos de nuestra mocedad, y que, pues la ocasión es tentadora para endilgarlo, ahí va como el caballo de copas: Caséme por mi mal con una indina, fresca como la pera bergamota; trájome suegra y larga familiota y por dote su cara peregrina.
En cuanto a nosotros, si hemos de ser sinceros, declaramos que no nos viene al magín medio de disculpar la conducta del arzobispo en la fiesta de Santa Clara; porque creemos, creencia de que no alcanzarán a apearnos todos los teólogos de la cristiandad, que la religión del Crucificado, religión de verdad severa, no puede permitir dobleces ni litúrgicos lances teatrales.
–Que no puedo descansar, Eugenia; que les he dado mil vueltas en el magín a las cosas que nos dijimos la última vez que hablamos, y que a pesar de todo no puedo resignarme, ¡no, no puedo resignarme, no lo puedo!
¡Si sabe usté más cuentos! -Pero si tos vos los he contao ya. -Menos los que le quedan en el magín. -Marrecelo que delguno... Pero, en fin, veremos a ver si estrujando, estrujando, sale daque cosa.
o acostumbraba don Magín Dávalos practicar ninguna buena obra; y, hablando en plata, hacía lo menos treinta años que ni se le ocurría que las pudiese practicar.
¿Por qué estás solo, cuando una infeliz, acaso una mendiga, pudo sentir en la agonía la despedida de unos labios? Magín, con tanta cuquería has sido un necio...
Pero, con todo y con eso, no me digas que no podías entender, o concebir al menos en tu propio magín, que, aun por las razones ordinarias de la mera curiosidad psicológica, habría sido para mí más interesante saber de ti que enterarme de que Alfred Austin quería sacar un libro de poemas, o que Street estaba escribiendo crítica de teatro para el Daily Chronicle, o que uno que no sabe decir un panegírico sin tartamudear había declarado a la señora Meynell la nueva Sibila del Estilo.
Precauciones múltiples contra corrientes de aire, saltos de temperatura y ambientes viciados; estudios sobre alimentos nocivos o útiles; un régimen defensivo, prescrito por el médico de fama, daban a la existencia de don Magín un objeto: la autoconservación.
En la vejez es cuando no se quiere morir... -Yo no he sido nunca cobarde -se argüía don Magín-. ¿A qué viene, entonces, tanto cavilar?