magnificencia

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Sinónimos para magnificencia

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Suprimid la Biblia con la imaginación, y habréis suprimido la bella, la grande literatura española, o la habréis despojado al menos de sus destellos más sublimes, de sus más espléndidos atavíos, de sus soberbias pompas y de sus santas magnificencias.
Qué falta hace entre los tesoros de arte que han amontonado usted en su vivienda una mujer, no una querida, que sería incapaz de entender nada de esto, sino una mujer muy joven y de gran raza, que gozara con cada detalle suntuoso y animara con su frescura las magnificencias sombrías de estos aposentos, donde usted debe echar de menos, a veces, una delicada presencia femenina...
Vendrán a ver nuestros monumentos y nuestras decaídas ciudades, del mismo modo que nosotros peregrinamos ahora para visitar las decaídas magnificencias del Asia Meridional.
Babuco le dió cien daricos de oro, diciendo: Si no hubiera cosas peores en la ciudad, poco motivo tuviera Ituriel para estar tan enojado. Fué de allí á pasar la tarde á las tiendas de mercaderes de magnificencias superfluas.
Al otro día no se hablaba en todo el pueblo sino de la gran suerte de doña Claudia. ¡Tales magnificencias traía el indiano! Y la envidia sustituyó a la lástima.
Cedía a mi ruego con una complacencia triste; y caminábamos, literalmente, sobre una alfombra de flores. Pero ella, cuya alma era tan entusiasta, pasaba ante estas magnificencias, de la naturaleza con la más fina indiferencia.
Estas magnificencias de la gran iglesia de Herzogenbusch fueron de corta duración; viente años después, desencadenóse la tormenta, y al ser tomada la ciudad por las tropas de los Estados generales, acaudilladas por el príncipe Federico Enrique (1629), desaparecieron casi todos sus tesoros artísticos.
quel rey Artasar, que, después de Suleimán o Salomón, fue el más poderoso y el más opulento del orbe; aquél que soñó tener un palacio como jamás se hubiera visto, para albergar en él las magnificencias de su corte y las fantásticas riquezas de su tesoro, alimentó también otro sueño, más modesto en apariencia, pero de realización infinitamente más difícil: el de aumentar su estatura.
Nunca se acababa de ver preciosidades: los murmuraban con halagüeño y suave runrún las señoras que iban desfilando, echando por última vez los lentecitos de concha a los tableros cargados de magnificencias.
Ello fue que en cuanto quiso, Zaldúa vio su palacio lleno de levitas y tuvo oratorio en casa; y, en fin, la piedad se le entró por las puertas tan de rondón, que toda aquella riqueza y todo aquel lujo empezó a oler así como al incienso; y los tapices y la plata y el oro labrados de aquel palacio, con todos sus jaspes y estatuas y grandezas de mil géneros, llegaron a parecer magnificencias de una catedral, de esas que enseñan con tanto orgullo los sacristanes de Toledo, de Sevilla, de Córdoba, etc., etc.
Para que existan esos fecundísimos amores, una cosa es necesaria: que sea conocida la Divinidad con toda su pompa, la mujer con todos sus encantos, el pueblo con todas sus libertades y todas sus magnificencias; por esta razón, allí donde se da el nombre de Dios a la criatura, de mujer a una esclava, de pueblo a una aristocracia opresora, puede afirmarse, sin temor de ser desmentido por los hechos, que la poesía, con toda su pompa y majestad, no existe, porque no existen esos fecundísimos amores.
Fueron David y Salomón príncipes temerosos de Dios, amigos del pueblo, en la paz magnánimos y en la guerra felicísimos; gobernaron a Israel con imperio templado y justo, y su prosperidad pasaba delante de sus deseos; el último fue visitado por los reyes del Oriente, levantó el templo del Señor sobre piedras preciosas y le enriqueció con maderamientos dorados; la fama de sus magnificencias y de su sabiduría más que humana se extendió por todas las gentes.
El langgan sería una variedad roja de jade que las poblaciones de la Cuenca del Tarim vendían a China. De tales magnificencias sólo restan algunos escritos y ruinas.
En 1703 publicó una serie de grabados, Las Fábricas y Vistas de Venecia dibujadas, puestas en perspectiva y talladas por Luca Carlevarijs, con el objetivo de “dar a conocer en los países extranjeros las Magnificencias Venecianas”.
Una cena prevista en el palacete fue prohibida por el arzobispo de París: las vituallas del banquete de cien cubiertos fueron entonces llevadas al cura para que las repartiera entre los pobres, y este festín no celebrado se llamó el «Souper des Chevaliers de Saint-Louis», a causa de los cinco luises, precio de la cotización… Entre otras magnificencias, el edificio tenía un teatro capaz para 500 personas.
Los árabes también cantaron las magnificencias de la ciudad, como el sabio almeriense del siglo XIV, IbnJatima, en su libro Ventajas de Almería respecto a los otros países de España.
X Una partida de croquet. XI Olivier Sinclair. XII Nuevos proyectos. XIII Magnificencias del mar. XIV La vida en Iona. XV Las ruinas de Iona.
A todo ello añadió la distribución de carnes, y después del triunfo sobre Hispania dos festines públicos, y no considerando el primero bastante digno de sus magnificencias, el que ofreció cinco días después fue mucho más abundante.
La investigación, llevada a cabo a bombo y platillo, permitió el descubrimiento de las numerosas relaciones sostenidas por el estafador en los medios policiales, periodísticos y judiciales: el diputado Bonnaure, el senador Renoult, el ministro de Colonias y antiguo ministro de Justicia Albert Dalimier, los directores de periódicos Dubarry y Aymard, todos ellos habían sacado provecho de las magnificencias a cambio de darle su apoyo; el procurador general Pressard, cuñado del presidente del Consejo de Ministros Camille Chautemps, había maniobrado para que el proceso que se le había instruido a Stavisky fuese indefinidamente postergado.