majada


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Sinónimos para majada

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para majada

borda

Ejemplos ?
-¿Qué asunto? -Unas ovejas que, no sé cómo, señor, han encontrado, contraseñaladas, en mi majada. Dicen que soy yo, y me han metido pleito.
Le bastaba una ojeada para saber de cuántas ovejas se componía una majada; y esto, que la viese extendida en el campo, muy suelta en pastos ralos, o muy tupida en un trebolar, o bien encerrada en el corral, echada o parada.
Ya pueden imaginarse lo que pasó: que el lobo degolló todo el rebaño. Cuando el hermano mayor abrió su majada por la mañana, estuvo apunto de caerse ante el espectáculo que tenía antes sus ojos.
uando don Augusto Bouret vino a tomar posesión de sus dos suertes de estancia, adquiridas del Gobierno, convino con don Pedro Agüero, en testimonio de simpatía, que, en vez de pedirle campo, como a los demás intrusos, le completaría la majada, como para hacer sociedad.
Ocupaba un puestito, donde cuidaba una majada que le había dado a interés un compatriota suyo, y ahí, solo en su rancho, sin más compañeros que sus perros y su inseparable pito de barro, de caño largo y de hornillo chico, pasaba la vida sin sobresaltos cocinando él mismo su pucherito, cebando su mate, cuidando su ropa, no sintiendo, probablemente, la necesidad, a los cuarenta y cinco años que por lo menos tenía, de formar familia, ni de complicar su vida tranquila con elementos de afuera.
Para encerrar en los chiqueros la majada, cuando la quería repasar, le costaba siempre tanto trabajo a Santillán, que, las más de las veces, se acobardaba y dejaba que la sarna anduviera no más, haciendo de las suyas.
Bien pensaba Bacalao, el día siguiente, que al volver de repuntar la majada, no la encontraría más en la casa, y no dejó de quedar algo sorprendido, pero de ningún modo disgustado, al verla parada debajo de un sauce, delante de una batea y lavándole los trapos, lo mismo que si hubiera sido la dueña de casa.
«Hagan una cosa. Contamos la majada y como no se puede cortar en siete trozos, a campo, la volvemos a encerrar. Ponemos en un sombrero los siete nombres y tiramos a la suerte.
naturalmente, había sabido conservar, como herencia o recuerdo de los diferentes compañeros de su agitada juventud, una majada de ovejas- tenía siempre la tumba y un rincón para tender el recado; pero no le bastaba esto para vestirse como lo deseaba, asistir a las carreras, jugar, tomar, frecuentar los bailecitos orilleros y llevar, por fin, una vida de puros placeres, y tenía que apelar a otras fuentes de recursos: sus dones físicos y su falta de vergüenza.
-Te las compro -le dijo Eufemio, que tenía economías y crédito- si don Mariano me deja en el puesto. -Te lo iba a ofrecer, muchacho -dijo don Mariano-, y te completaré el capital para darte la majada en sociedad.
Así hace Norandino; y a la boca de la caverna con paciencia espera a entrar junto a las reses en la roca; hasta que al fin, cuando el tramonto era, oye que el Ogro la zampoña toca invitando a dejar ya la pradera y a regresar a la común majada a toda aquella pastoril manada.
No era cosa rara, es cierto, en aquellos tiempos y en aquellos campos tan desiertos; pero parecía que con preferencia de su majada carneaban; y hasta le robaron a veces puntas de ovejas, mientras que a otros puesteros casi nada les hacían.